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VERANO EN CASA

Definitivamente el verano 2020 será diferente. Ante los peligros de la pandemia estamos sujetos a pasar más tiempo en casa y a limitar nuestras acciones sociales. No obstante, en lugar de sufrir debemos buscar actividades que podamos hacer y disfrutarlas. En esta ocasión compartiré algunas sugerencias que podemos realizar con nuestros hijos.

  • Maratón de series o películas

En una columna anterior compartí una serie de películas basadas en libros que alcanzamos a ver en familia. A esa lista podemos añadir las famosas y entretenidas series. Las plataformas actuales son nos ofrecen muchísima variedad. Hay para todos los gustos y para todas las edades.

  • Remodelaciones caseras

Si eres de los que le gusta inventar en casa, ahora tienes el tiempo. Podemos incluir a los chicos en un proyecto de remodelación. No tiene que ser ni costoso ni complicado. A veces con cambiar las cosas de lugar o pintar algunos muebles, logramos ese efecto de renovación.

  • Comenzar una saga literaria

Esto es algo que podemos hacer con alguna colección que tengamos en casa o a través de una biblioteca virtual. El reto es tratar de acabar la saga mientras duren las vacaciones. Incluso, podemos invitar a otras personas a unirse y compartir nuestros avances de forma virtual.

  • Actividades al aire libre

Según se han ido flexibilizando las medidas de aislamiento social, ya hay algunas actividades que podemos realizar al aire libre. De modo que, tomando las medidas preventivas, podemos incluir paseos, caminatas y deportes.

  • Tik Tok en familia

Si eres un poco más arriesgado en Tik Tok podrás encontrar varios bocetos en los que toda la familia puede participar y divertirse. A lo mejor logran volverse virales en las redes sociales. Es cuestión de iniciativa y de creatividad.

  • Uso de tutoriales

Hoy día hay tutoriales para todo. Este es un buen momento para aprender algo nuevo por medio de estos. Por otro lado, si eres muy bueno en “algo” puedes ser tú quien haga los tutoriales. Te seguro que tendrás audiencia.

  • Juegos de mesa

No todo tiene que ser tecnológico. Saquemos los juegos de mesa y a divertirnos. Sin duda pasaremos un rato entretenido en familia. A lo mejor hay juegos que nuestros hijos no conocen y que podemos enseñarles y pasarla bien.

  • Comunícate con tu familia y amigos

Seguramente hay muchos familiares y amistades que no hemos visto durante esta cuarentena. Podemos acercarnos a ellos a través de cartas (sí, a la antigua). Así le enseñamos a nuestros hijos cómo operaba el viejo método del carteo tradicional. Si no se animan, hagan video llamadas o un “pijama party” (con precausión).

  • Campamento en casa

¿Quién dice que no es posible? Prepara una agenda con estas sugerencias y ya tendrás tu campamento en casa. Adáptalo a tus preferencias, agrega lo que funciona para tu familia y tendrás éxito.

Sigamos cuidando de nuestra familia para que pronto podamos regresar a nuestra vida cotidiana y darnos esos abrazos que tanto queremos.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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¿A QUÉ EDAD SE DEFINE LA SEXUALIDAD?

¿A los 9, a los 11, a los 13? La respuesta no es certera. Los sicólogos solo ofrecen estas edades como aproximaciones. Pero lo cierto es que las primeras manifestaciones de vida sexual en la infancia se producen desde bebés, eso afirman los expertos del tema. Cuando eres madre de preadolescentes que has educado sobre la sexualidad, con naturalidad, esperas ser parte de este descubrimiento. Si mantenemos una comunicación sana y saludable seguramente ellos mismos nos hablarán de sus preferencias. ¡Prepárate!

Como sabemos, la orientación sexual se refiere hacia quién se sienten atraídos sentimental o sexualmente, mientras que la identidad sexual se trata de cómo piensan acerca de ellos mismos como seres sexuales. Hoy día, desde que son pequeños, nuestros hijos conocen las diversas preferencias sexuales y las aceptan con franqueza. Asimismo, afirman su identidad sexual a temprana edad. ¿Debe esto preocuparnos? No, porque son dinámicas y pueden cambiar con el tiempo. Hay niños que pueden tener su primera experiencia de atracción sexual tan temprano como a los 6 años, tan tarde como a los 16, y otros nunca experimentarán ningún tipo de atracción sexual, según afirma Asia Eaton, doctora en Psicología Social especializada en Estudios de Género.

Por otra parte, Clinton W. Anderson, director de la Oficina de Asuntos LGBTQ de la Asociación de Psicólogos de Estados Unidos, afirma que hay individuos que pueden experimentar atracción sexual a los 9 años o antes, pero que es poco probable que a esa edad tengan la capacidad cognitiva y emocional para comprender completamente lo que significa la orientación sexual. Es por eso que los padres no debemos alarmarnos tras las primeras declaraciones sobre la orientación sexual que nuestros hijos manifiesten. No perdamos de perspectiva que durante la adolescencia y la pubertad es normal que nuestros hijos tengan dudas sobre su propia sexualidad y que esas vacilaciones pueden surgir en distintas etapas de la vida.

Los niños de la Generación Z (la primera del siglo XXI) nacieron en pleno auge de las redes sociales, no conciben un mundo sin Wi-Fi o sin YouTube y manifiestan una sexualidad más abierta y fluida, que se aleja de los viejos tabúes. De modo que si tu hijo pertenece a esta generación no te sorprendas cuando te hable de bisexualidad, asexualidad, pansexualidad, etc. Conocen esta terminología mejor que nosotros porque comienzan a identificarse con unas y otras y cuando tienen dudas, le preguntan a Google y luego nos cuentan (me ha pasado).

No nos alarmemos ante las primeras exposiciones de sus preferencias sexuales, ni los critiquemos ni los juzguemos. Nuestro papel más importante en esta etapa es proporcionarles protección y asegurarles un entorno seguro y propicio para que continúen desarrollándose saludablemente.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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AYER BESOS Y ABRAZOS…

Ayer mi hija me llenaba de besos y abrazos y hoy casi no quiere que la toque. Así de drástica es la preadolescencia. Ocurre cuando menos te lo esperas y no a una edad predeterminada. De acuerdo con la psicóloga infantil Sara Tarrés, nuestro hijo será un preadolescente cuando en la construcción de su yo intervengan cambios corporales, conductuales y emocionales. De modo que, oficialmente soy madre de una preadolescente. Y busco desesperadamente cómo lidiar con ello.

Resulta que según los expertos nuestra mejor arma será la paciencia. (Lo que significa que tengo que alargar mi mecha…) Por fortuna es una etapa que pasa. Hay esperanza. Y como sé que no soy la única que está pasando por esto, compartiré con ustedes algunas recomendaciones que nos dan los expertos para amansar a nuestras pequeñas fieras.

  • Hay que destacar sus cualidades y cambiar el punto de vista

Es difícil hacerlo cuando nos asomamos al cuarto y vemos todo regado o cuando notamos que han olvidado realizar sus tareas cotidianas. No obstante, debemos luchar con ese impulso que nos mueve a reprocharles lo que han hecho y a destacar sus buenas cualidades. En mi caso creo que funcionaría así: En lugar de decirle “que reguero tienes en tu cuarto” podría optar por decir algo así como “tan bonito que te queda el cuarto cuando lo recoges…” Tengo que practicar.

  • Siempre hablar bien de ellos

Ese error lo cometemos mucho. Tenemos una charla con la abuela o con otro familiar y allí van nuestras quejas. “Es que esta nena se cree…” y por ahí seguimos. Los sicólogos recomiendan que no nos quejemos de ellos frente a otros. Por el contrario, debemos destacar lo bueno que hacen y hablar bien de nuestros preadolescentes, aunque estemos molestos o frustrados, como muchas veces pasa.

  • Recordar nuestra adolescencia

¡Que horror! ¡Que vergüenza! Seguro que a ustedes como a mí nos da pena recordar esa etapa. Las ridiculeces que hicimos y las groserías que manifestamos frente a nuestros papás. Si cuando fuimos preadolescentes pensábamos que nuestros padres eran anticuados y que no sabían fluir, lo mismo pensarán nuestros hijos de nosotros. Seguramente yo miré a mi madre de la misma manera que me mira mi hija cuando dice una palabra de una jerga desconocida para mí.  

  • Pensar en lo que realmente es importante

Si estudia escuchando música, pero saca buenas notas, ¿por qué prohibirle que oiga música? No debemos ser demasiado prohibitivos porque si a todo le decimos que no, será más difícil que nos obedezcan en las cosas realmente importantes. De vez en cuando hay que ser sus cómplices como cuando mi hija me pidió hacerse un “piercing” en la parte de arriba de la oreja y yo no solo la llevé a que se la hicieran, sino que también me hice el mismo “piercing”. He recibido críticas por eso, pero es un ejemplo de la complicidad que hubiera querido que mis padres tuvieran conmigo cuando pasé esa etapa.

  • Recordemos que aún nos aman

Ah, a veces lloramos en silencio porque ya reclaman su espacio y no nos andan besando y abrazando. Me pasa mucho. Hasta he pensado que la estoy perdiendo. Pero luego, inesperadamente, llega ese momento en que te buscan, te cuentan algo íntimo y una siente que el alma regresa al cuerpo y que aún hay amor. Y en efecto lo hay y lo habrá siempre.

No podemos seguir lamentándonos porque nuestros bebés han crecido. Yo miro las fotos con nostalgia y evoco aquellos momentos, pero debo aprender a disfrutar esta etapa tan difícil. Porque lo mejor de todo es que pasará. Así que voy a aplicarme estas recomendaciones que nos dan los expertos y que he compartido con ustedes, y seguiré instruyéndome para superar cada fase de esta dulce locura de criar sola a la ya oficialmente: preadolescente.

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50 DÍAS Y CONTANDO

Hace 50 días que mi hija y yo no salimos a la calle. Las primeras dos semanas de esta cuarentena fueron una mezcla de estricto rigor de limpieza, incertidumbre y esperanza de que fueran solo 15 días. No bien anunciaron la extensión, por de semanas más, se activó mi botón de máxima alerta.

Tengo una hija que ha padecido de asma y aunque en los últimos años ha sufrido muy pocos episodios de la condición, saber que la COVID-19 es un virus que causa infecciones respiratorias, es sumamente preocupante para mí. Ante la inminente extensión de la cuarentena y el peligro de la pandemia, activé mis redes de apoyo y me suplí de los medicamentos para tratar, en casa, el padecimiento de mi hija, en caso de ser necesario. Ya que ir a un hospital, en estos momentos, supondría más riesgos.

Como madre soltera salir a buscar provisiones añadía una complicación más (a las ya existentes) porque mi hija es menor y no se puede quedar sola. Así que el universo nos proveyó un ángel guardián que se ha encargado de traernos los alimentos y los medicamentos que hemos necesitado. Por esta parte no hemos sufrido y he podido mantener a mi hija fuera de peligro. No obstante, tengo en mis pensamientos a todas las familias monoparentales que tienen que salir a la calle a buscar sus provisiones y exponerse cada día. En situaciones como esta, te das cuenta de que tus hijos solo te tienen a ti y tienes que seguir intacta por, y para ellos.

Los seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos a nuevas rutinas y eso hemos hecho. Sin embargo, de entre la aparente calma aflora el desasosiego. A veces es silente como cuando lloras y crees que es por lo que estás viendo en la televisión, pero se trata de ti… En ocasiones hace un poco más de ruido como cuando sientes palpitaciones y todo tu sistema se altera… Nos pasa a los adultos y también a los niños. El abrupto cambio de rutina y el distanciamiento social pasa factura. Lo que más extraño es poder caminar al aire libre y estar cerca del mar, aunque sea para verlo. Mi hija, por su parte, extraña a su abuela con quien solía compartir frecuentemente.

Ahora que el Gobierno ha comenzado a flexibilizar las medidas restrictivas, supone un nuevo reto para las familias. Tenemos que empezar a adquirir confianza sin dejar a un lado las medidas de protección. Tengo que atreverme a salir con mi hija porque para mantener la salud física y mental hay que dejar estas cuatro paredes. Cuando le anuncié a mi niña que pronto saldríamos me dijo que no, que ya se había acostumbrado a estar en la casa. Eso lejos de ser confortante me resultó inquietante.

Cuando sufrimos los estragos del huracán María y la falta de electricidad, los niños volvieron a salir al patio y a los viejos juegos físicos en ausencia de la tecnología. Ahora, ante esta pandemia, ha sido lo contrario. Los niños se han quedado encerrados y pegados todo el día a la tecnología y alejarlos de ella supone un nuevo desafío. Preocupante. Nos toca ser persuasivos y empezar a retomar las actividades que requieran movimiento físico y un poco de aire libre. Lentamente, pero con paso firme porque la salud física y mental está en juego.

Las familias puertorriqueñas hemos vivido varias crisis seguidas: el huracán María (cuyas pérdidas no hemos superado del todo), escándalos gubernamentales y tres gobernadores en un año, terremotos y réplicas frecuentes, la pandemia que nos ha llevado a una cuarentena (de más de cuarenta días), a un toque de queda, a la reducción de salarios y hasta al desempleo, entre muchas otras cosas. ¡Coño esta raza es brava cuando aún sigue en pie! ¡Joder somos un vivo ejemplo de la resiliencia!

Como jefa de hogar he tenido muchos desafíos durante estos 10 años de vida de mi hija, pero como los de 2020, ninguno. Y en esta lucha no me siento sola, porque la hemos padecido todos. Nunca mi instinto de conservación y de protección se había agudizado tanto. Nunca me había sentido tan responsable de mi familia. Y nunca había agradecido tanto ver el sol cada día. Tú, yo, nosotros… tenemos que empezar a flexibilizar, nos toca sobrevivir para poder contarlo.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay


 

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TODO PASA Y TODO QUEDA, PERO LO NUESTRO ES PASAR

Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar / pasar haciendo caminos / caminos sobre la mar… Estoy usando los versos de Antonio Machado, pero no con el fin de hablar de poesía, sino del anuncio del Departamento de Educación de Puerto Rico que indica que todos los estudiantes de escuelas públicas pasarán de grado. Me parece que este anuncio está lejos de ser una buena noticia. Si tomamos el verso [pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar] de forma literal, significa que nos hundiremos. Reconozco que estoy siendo totalmente irreverente con la poética de Machado, pero fue lo primero que me vino a la mente cuando leí la noticia. Si en efecto, [se hace camino al andar] este que se está forjando es una senda que no se volverá a fijar y pone en peligro el futuro de nuestro país.

Cuando leí la noticia, lejos de alegrarme lo que sentí fue tristeza, frustración y enojo porque soy madre de una niña que está en primaria y también soy docente. Como madre, no quiero ver a mi hija pasando de grado simplemente por pasar. Como docente tampoco aprobaría a un estudiante, simplemente por pasarlo. Ambas cosas me parecen un error y hasta una falta de respeto. La educación es un compromiso que conlleva transparencia y seriedad lo que no debe perderse, aunque estemos sufriendo una pandemia.

Conversé sobre esta noticia con varios colegas con el fin de compartir con ustedes otras opiniones y análisis, además de los míos. La profesora Mayra Lugo, especialista en educación piensa que los niños deberían repetir el grado porque este es el segundo año académico perdido. Explica: “En el huracán María los niños que estaban en primero, segundo y quinto grado tuvieron un año irregular. Estos grados son de gran reto por las destrezas nuevas y el primer semestre es importante para el diagnóstico académico […] En términos generales los procesos de enseñanza y aprendizaje no se dieron de la forma adecuada. Los niños que estaban en primero cuando sufrimos el huracán ahora están en tercer grado y el que estaba en tercero, está en quinto. Significa que el año irregular vuelve a ocurrir en los grados impares que son los más retantes”. Por esto la profesora piensa que los niños deberían repetir el grado, con excepción de los que están en duodécimo ya que las notas que se cuentan para entrar a la universidad son las del primer semestre.

Seguramente la mayoría de los padres no desean que sus hijos repitan el grado y confían en que en los primeros meses del próximo año académico se reforzarán las destrezas que los niños no dominen. No obstante, la profesora Lugo piensa que eso no va a ocurrir, sino que se le dará continuidad al currículo establecido del grado. De ser así, nuestros hijos sufrirán graves rezagos que comprometerán su desarrollo educativo.

Por otro lado, la doctora Ibis Rodríguez, profesora y especialista en lengua y literatura, opina que el Departamento de Educación de Puerto Rico tomó una medida desesperada para aplacar la situación que vive el país con el gobierno. Cito: “La educación no debe ser bastión político, como tampoco lo deben ser la salud y la seguridad. Precisamente quienes estudian en escuelas públicas son los que más privaciones tienen en todos los aspectos sociales. Se educa para desarrollar las capacidades del individuo, no para domesticar y mucho menos otorgar notas y diplomas”. La doctora Rodríguez cree que nuestro sistema educativo amerita una reforma radical para que vuelva a encontrar su propósito inicial dentro del desarrollo social.

Un facilitador docente (que no será identificado) piensa que los maestros han recibido demasiada presión para cumplir con la modalidad a distancia.  Dice que cabe preguntarnos qué trascendencia ha tenido el trabajo de los maestros y de los estudiantes que sí se esforzaron por cumplir con los módulos remediales y con otras asignaciones. De la misma forma que hubo estudiantes que cumplieron responsablemente con sus tareas, otros no las realizaron, sin embargo; todos pasarán de grado. ¿No es acaso incongruente? Me pregunto yo.

Pero hablemos de recomendaciones. ¿Qué podemos hacer? Según la profesora Lugo que prepara a estudiantes universitarios que van a ser maestros, si los padres entendemos que nuestro hijo debe repetir el grado, podemos hacerlo valer y solicitarlo. Es una decisión muy difícil que pocos padres tomaríamos, ya que socialmente repetir un grado es sinónimo de fracaso y motivo de mofa. Mi hija no estudia en escuela pública, pero su realidad no es diferente. Muchas escuelas privadas están en el mismo bote.

Así que es igualmente importante para todos hacer un plan para apoyar a nuestros hijos y asegurarnos de que dominen las destrezas propias de su nivel. La profesora Lugo sugiere que pidamos consejo a un educador para preparar un plan académico alterno, atemperado al contexto de cada hogar y tomando en cuenta que la mayoría de los padres no son especialistas en pedagogía.

En conclusión, tomemos de la mano a nuestros hijos en estos momentos tan críticos y forjemos juntos un mejor camino. Enseñémosle que el éxito en la vida no se mide por pasar el grado. Que es necesario trabajar duro y ser honesto con uno mismo porque los tiempos difíciles pasan, pero nos queda aprender de ellos. “Todo pasa y todo queda…”

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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FORMEMOS PARA LA VIDA

Antes de la pandemia del coronavirus ya se hablaba de que estar en la escuela no era lo mismo que aprender. Debemos sumarle a eso que, ante la realidad de la educación a distancia, hacer las tareas en casa tampoco es lo mismo que aprender. La crisis de aprendizaje es una crisis de enseñanza. Una buena educación no solo beneficia al individuo, sino a la sociedad. Un ciudadano educado tiene buena autoestima y mejores oportunidades de empleo e ingresos, lo que redunda en sociedades que impulsan el crecimiento económico.

Según investigaciones del Banco Mundial, en el mundo entero cientos de millones de niños llegan a la adultez sin siquiera tener las habilidades más básicas, como calcular el vuelto correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de los autobuses, y mucho menos forjarse una carrera satisfactoria o educar a sus hijos. Alarmante, ¿no?

¿Qué podemos hacer entonces? Debemos tomar acción en casa y apoyar a nuestros hijos para que estén listos para la vida. Algunas áreas en las que podemos ayudar son:

  • Interpretar información
  • Formar opiniones
  • Ser creativos
  • Comunicarse bien
  • Colaborar

Leer un texto y contestar preguntas textuales del mismo, no es interpretación. Por lo tanto, debemos fomentar que tras la lectura sean capaces de sintetizar con sus propias palabras lo leído y hacerles preguntas que los lleven a la reflexión y al análisis.

Una película con una buena historia o una situación cotidiana nos puede ayudar a conducir a nuestros hijos para que formen opiniones. Conviene fomentar que piensen diferente y forjen sus propios sentires sobre diferentes panoramas, reales o ficticios.

La creatividad es otro punto importante que atender. La naturaleza infantil es muy curiosa y hay que darle rienda suelta. Por otro lado, según nuestros hijos crecen comienzan a mostrar intereses y a desplegar su creatividad. Es oportuno avalarla para que se sientan completamente libres de expresarse. Puede ser en el baile, en el canto, en el dibujo, en la creación de textos ficticios, en la construcción, en la programación, en la diagramación, entre tantas otras cosas. Lo bueno de la creatividad es que no tiene límites.

Comunicarse bien es esencial. Hay niños que llegan a jóvenes y son incapaces de formular una pregunta coherente o expresar una idea clara y concisa. Comunicarse bien es esencial para la vida. Por lo tanto, debemos propiciar un ambiente de sana convivencia y confianza para que la comunicación fluya y poder discernir cuando nuestra intervención en esa área sea necesaria.

Formemos niños capaces de colaborar efectivamente en la sociedad. Podemos comenzar asignándoles tareas en hogar. Por ejemplo: mantener su cuarto limpio y ordenado, alimentar a la mascota, botar la basura, fregar los trastes, regar las plantas, etc. Nuestro objetivo debe ser que cambien la “mala cara” a la hora de colaborar en el hogar. Sí, el día que veamos un rostro de satisfacción estaremos cerca del cometido.

Parece sencillo, pero como madre sé que es cuesta arriba. La situación actual provoca ansiedad, hastío, mal humor, frustración, entre otras cosas. Son emociones que experimentamos los adultos como también los niños. Eso hace más difícil lograr ese acercamiento familiar-formativo. Y si se trata de un hijo único (como es mi caso) creo que es peor porque el distanciamiento social puede provocar que se sientan solos. Aun así, debemos seguir intentándolo y hacer todo lo posible para formarlos no solo académicamente, sino también para la vida.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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CRISIS EDUCATIVA ANTE LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

Como madre de una niña que está en quinto grado y como profesora universitaria, tengo serias preocupaciones en el ámbito educativo. No solo nos enfrentamos a la crisis sanitaria como consecuencia de la pandemia del coronavirus, sino también a la académica. Ciertamente los padres y los docentes enfrentamos un reto imprevisto, pero el estudiantado es el que sufre las verdaderas carencias ante la improvisación del modelo educativo a distancia.

Existen varios escenarios. Por ejemplo: hay estudiantes que están atosigados de tareas, pero no reciben clases virtuales y deben fungir como autodidactas. Hay otros a los que se les exige un mínimo esfuerzo y tampoco reciben formación en línea. Y están los alumnos que sufren de desigualdad social porque no cuentan con los recursos de internet ni con aparatos electrónicos. Estos y otros escenarios posibles levantan una bandera de alarma.

La pandemia que ha provocado el cierre de las escuelas y universidades y nos ha llevado a trasladar el salón de clases a un ordenador, tiene serias consecuencias. Una de ellas es que la educación a distancia es incapaz de atender y orientar de manera individualizada las necesidades y potenciar las capacidades de cada estudiante. Por otro lado, debemos cuestionarnos si se está gestionando de manera adecuada la docencia virtual. ¿Se están ofreciendo las clases por videoconferencias? ¿Todos los centros educativos cuentan con las plataformas adecuadas para la educación a distancia? Me parece que la respuesta a ambas preguntas es ‘No’. Lo que nos conduce, entre otras cosas, a un caos en la educación a causa de cargas académicas excesivas o mínimas, pérdida de la calidad académica, aumento del estrés y la ansiedad e incertidumbre.

Veamos. Hay estudiantes que están sufriendo excesivas cargas académicas que no pueden manejar solos y que probablemente no cuentan con padres o tutores que puedan asistirlos eficientemente en el proceso. Hay otros (como mi hija) que solo reciben por WhatsApp tareas mínimas para realizar en casa y no tienen ningún contacto con sus docentes. Ambos escenarios son críticos, el primero porque sobrecarga al alumno que se ve obligado a cumplir unas tareas excesivas que no garantizan el aprendizaje, sino que conducen a la frustración. El segundo porque no reta al estudiante, lo mantiene en una zona confortante y propicia serios rezagos académicos.

Ante estos escenarios se pierde la calidad didáctica. Si el docente no conoce las herramientas, ni las estrategias, si no tiene o no domina los recursos tecnológicos; se convierte en una figura ausente incapaz de mantener contacto con sus alumnos. Lo que provoca que recaiga sobre el estudiante el peso de la capacidad de autoaprendizaje, y no todos están listos para esto. Lo que nos lleva entonces a el aumento del estrés y la ansiedad académica sumada a la ya existente a causa del confinamiento en el que estamos.

Muchos estudiantes sufren de una gran incertidumbre porque no reciben información clara sobre su proceso educativo, sus evaluaciones y mucho menos, el cumplimiento del contenido propio del grado en el que están o de las materias que cursan. Esto pone en evidencia la clara necesidad de un intercambio directo y real de las instituciones educativas con los estudiantes y con los padres y tutores, cuando se trata de educación primaria y secundaria.

Como madre de una niña en escuela primaria y como profesora universitaria estoy igualmente preocupada. Mi hija no me deja ayudarla para compensar que no recibe clases virtuales, solo mínimas tareas por WhatsApp. No lo permite porque me ve como su Mamá y se resiste a verme como docente. Lo que redundará en serias deficiencias académicas para ella y una gran frustración para mí. Como profesora universitaria sufro la pérdida de algunos alumnos que no tienen los recursos para conectarse a los cursos en línea, así también la falta de contacto directo con ellos ya que la fórmula de docencia virtual no asegura el grado de calidad de la enseñanza presencial.

En fin, estamos ante una verdadera alarma formativa. Muchas administraciones pedagógicas están eludiendo su responsabilidad de brindar instrucciones precisas y facilitar la coordinación entre el estudiantado y los docentes. Como consecuencia, sufriremos de inminentes rezagos académicos, desigualdades socioeconómicas, deserción, desempleo, sueldos bajos, etc. Alarmante, ¿no? Pues como decimos en Puerto Rico: “cada cual que se ponga pa’ su número”. Es decir, hagámosle frente a esta crisis educativa, ahora.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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CINE Y LITERATURA FAMILIAR

Si después de tantos días de encierro ya no encuentras qué más hacer para entretener a los chicos, te recomiendo algo de cine y literatura. Hay muchas películas basadas en libros. A lo mejor ya han visto muchas de ellas, pero no han leído los textos. Quizá puedan hacer un ejercicio que conlleve comparar el filme con el libro, con alguna especie de trivia o un juego similar para establecer contrastes y semejanzas entre los dos relatos: el audiovisual y el literario. El cine, también, puede estimular la lectura. Así que aquí les dejo estas cinco sugerencias.

¿Quién no ama a Mary Poppins, la niñera mágica? La historia original data de 1934 y es de la autoría de Pamela Lyndon Travers. El libro cuenta la historia de una niñera que es capaz de transformar la vida cotidiana en magia. Existen dos versiones cinematográficas: la primera es de 1964 y la más reciente, de 2018.

A los grandes y a los chicos nos gustan las travesuras y en esa categoría encontramos a Peter Rabit. La adaptación fílmica (2018) combina la animación digital con la acción real para contar la historia del travieso conejito antropomorfo que es perseguido por el señor McGregor. La cinta está basada “El cuento de Perico el conejo travieso”, primero de los libros infantiles de la colección escrita e ilustrada por Beatrix Potter, y publicada en el 1902.

Si de historias reflexivas se trata, acudamos a El principito de Antonie de Saint-Exupé, un clásico para todas las edades y para todas las épocas. La historia gira en torno a un piloto que realiza un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara y allí se encuentra con un pequeño príncipe procedente de otro planeta que le enseña a descubrir y comprender el sentido de la vida. Existe una versión fílmica de 1974 y la más reciente, de 2015.

La risa y la ternura se entrelazan en las hazañas de Un oso llamado Paddintong de Michael Bond. Las películas que llevan el nombre del personaje (2014 y 2017) solo abordan los orígenes de la historia de este osito, por lo que los invito, además, a descubrir la colección de libros completa en los que el personaje vive diferentes aventuras.

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas es un clásico de 1865 creado por Lewis Carroll. La historia presenta a una niña llamada Alicia y su viaje en un mundo imaginario y fantástico con animales y objetos antropomórficos. Existen varias versiones cinematográficas sobre esta ingeniosa chica. La más reciente data de 2010.

Los personajes excéntricos también son atractivos. En este rango sugiero a Charlie y la fábrica de chocolates, novela original de Roald Dahl. Aunque casi toda la obra de Dahl permite una doble exploración literaria y cinematográfica, una de las experiencias que siempre recordarán es la de crear en nuestra imaginación aquel ascensor de cristal que recorría todas las zonas de la maravillosa fábrica de chocolate.

Me parece que lo más interesante de explorar con nuestra familia, el cine y la literatura, es que nuestros hijos puedan descubrir a niños como ellos, pero que aman la lectura y se entretienen con ella. Así también, explorar propuestas que por su valor histórico, estético o narrativo constituyen una buena manera de continuar educando, disfrutando y ampliando nuestra mirada fílmica-literaria.  

La propuesta está sobre la mesa. ¡Hagamos un maratón de cine y literatura!

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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ANÍDATE EN CASA Y DISFRUTA

Ciertamente después de unos días de encierro podemos sentirnos algo hastiados, pero anidarnos en nuestro hogar tiene sus ventajas. Más allá de la imposición ante la pandemia del coronavirus, debemos aprovechar de los beneficios que tenemos al estar en nuestra casa.

  • Maneja el tiempo sin presión

Si como yo, continúas trabajando en casa, ahora es el momento de manejar el tiempo a tu conveniencia. Continúa haciendo tu trabajo sin la rigidez de un horario estricto. Te sentirás más a gusto y hasta podrías ser más eficiente.

  • Disfruta tu espacio favorito

¿Cuántas veces no deseamos quedarnos en casa sin poder? Ahora que las circunstancias nos obligan es momento de valorarlo y disfrutarlo. Goza del espacio que tanto te gusta: el balcón, tu habitación, la sala de estar, el que sea.

  • Valora y sácale provecho a lo que tienes

¿Cuántas cosas tenemos en la casa que antes no nos daba tiempo de disfrutar? Desempolva los libros que quieres leer, termina el proyecto que una vez empezaste, escribe las memorias que no quieres olvidar, dale cariño a tus plantas, reorganiza tu entorno…

  • Libertad para descansar

Muchas veces la rutina y las faenas nos quitan tiempo para descansar. Pues ahora lo tenemos. Yo hacía tiempo que no sacaba mi hamaca al balcón y en estos días lo he hecho. Tírate en la cama y hazles cosquillas a tus hijos, léeles un cuento, conversa un rato con ellos. Descansa ahora que puedes.

  • Disminuye el estrés

Toma las debidas precauciones, pero no te provoques estrés, ni entres en pánico. No hay necesidad de estar pendiente a cada hora de las noticias sobre el virus, ni de los miles de videos y mensajes que la gente comparte a través de sus redes. Muchos son confusos y hay información que en lugar de orientarnos puede causarnos mucha ansiedad. Así que desconectarnos de vez en cuando es lo mejor.

  • Habla de otros temas

Ahora también tenemos tiempo para conversar con personas con las que hace tiempo no hablamos. Pero si vas a hacer esa llamada procura temas de conversación interesantes y entretenidos. ¿Quién quiere recibir una llamada para seguir hablando del caos?

  • Establece un reto

Proponte una meta a corto plazo que puedas lograr en los días que nos restan en casa. La mía es terminar de leer cierto libro que comencé y acercarme un poco más a mi hija, ya que esta etapa de la preadolescencia es muy tramposa.

¡Anídate en casa y disfruta!

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DALE UN TOQUE DIVERTIDO AL PLAN DE ESTUDIO EN CASA

Ante la emergencia de la pandemia del coronavirus, el toque de queda y el cierre de negocios en Puerto Rico; todos debemos quedarnos en casa. Aunque es una situación preocupante, que tiene y tendrá muchas repercusiones, un plan educativo para nuestros hijos es un asunto prioritario. ¿Qué hacer entonces? Primeramente, procurar que la escuela en la que estudien tus hijos tenga y comparta un plan educativo para que los chicos se mantengan estudiando y no sufran de rezago académico. Si pagas por la educación de tus hijos, tienes todo el derecho de exigirlo. Si tus hijos forman parte del sistema de educación pública y este no toma la acción pertinente, deberás buscar otras maneras para ayudar a tus hijos con un plan educativo en casa.

Lo cierto es que hoy día, con todos los adelantos tecnológicos que disfrutamos, un plan educativo en casa puede ser muy divertido. Ahora bien, no todas las instituciones han invertido en plataformas educativas en línea. En emergencias como esta queda más que probado que la educación a distancia rompe la barrera de la enseñanza tradicional de forma presencial. Creo que es un buen momento para que los sistemas educativos, públicos y privados, adopten la alternativa de la educación a distancia, por lo menos como un método híbrido o como sistema de enseñanza alternativo que ponga en acción cuando sea necesario.

No obstante, hoy por hoy, hay que trabajar con lo que tenemos. Lo que posiblemente será unos hijos desesperados, enclaustrados en la casa, perezosos, malhumorados y aburridos. Pronto se cansarán de no tener que madrugar y estar todo el día descansando. Y si como plan educativo lo que le han enviado son solo tareas de los libros, hasta yo me aburriría ante tan poca creatividad. Por lo que sugiero darle un toque divertido al fastidioso plan de estudios.

He identificado varias aplicaciones que podemos descargar en los teléfonos, tabletas o computadoras para aprender divirtiéndonos y ser parte del proceso educativo de nuestros hijos. Hay muchísimas, más de las que pensaba, así que me dediqué a explorarlas para poder recomendarles las que según mi criterio (como profesional académica y madre de una de una niña que está en escuela primaria) considero más efectivas.

La aplicación Aprende primaria jugando está diseñada para que nuestros hijos repasen y aprendan jugando. Cubre lenguaje, matemáticas e inglés. Y si tú y tu hijo juegan a la vez en sus respectivos aparatos, es divertidísimo.

Grandes retos es una aplicación que contiene juegos interactivos en los que un personaje llamado Maxi, acompaña a los participantes. A través de esta herramienta de juegos conocen sobre los planetas, la vida animal, matemáticas, historia, deportes y música, entre otros. Los padres podemos ver la evolución de los chicos, ver todo lo que han aprendido o, lo que es mejor, jugar con ellos.

Si de matemáticas se trata pueden descargar Calculandox y Tablas de Multiplicar. La primera contiene una serie de juegos que no solo los ayudan a aprender matemáticas, sino a vincularse con ellas por medio de dinámicas interactivas y lúdicas. La segunda, brinda opciones para aprenderse las tablas de multiplicar a través de juegos, trivias, duelos y simuladores de pruebas.

Duolingo es una buenísima aplicación para aprender idiomas. Se ganan puntos por las respuestas correctas, por competir contra el reloj y por subir de nivel. Es una buena alternativa para practicar el inglés, pero también pueden aprender otros idiomas como: italiano, francés, portugués, alemán, entre otros. Es apta para los chicos y para los grandes. También puedes competir y /o jugar con tus hijos.

Si de lectura se trata, descarga Kindle y tendrás acceso tanto para comprar libros como para textos gratis. Lo mejor es que sincronizas tus libros entre todos los dispositivos de manera que podrás empezar a leer en uno y continuar en otro en el mismo punto donde lo dejaste.

Para reforzar la ortografía, recomiendo Ortografía española. Es fantástica para practicar de forma entretenida las reglas de ortografía a través de diferentes actividades que abarcan desde los aspectos más simples hasta los más complicados de nuestra lengua. Es buena para todas las edades y para establecer juegos y competencias.

Todas estas aplicaciones son gratuitas y algunas se pueden usar sin acceso a internet. ¡Así que, manos a la obra! Adaptemos el plan de estudio para que sea divertido y para participar en él. Si por alguna razón no puedes fungir como facilitador, hay servicios de tutorías que puedes usar en línea, por videochat, etc. El aprovechamiento académico de nuestros críos es prioritario.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay