¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? (Minuta oficial)

“La educación consiste en enseñar no lo que deben pensar, sino a pensar”. John Stuart Mill

Hoy recordé algunas de las razones por las que mantuve a mi hija en escuela privada durante su etapa elemental: seguridad, organización, planificación, comunicación efectiva, confianza, cumplimiento, respeto, dignidad, entre otros. ¿Qué me lleva a esta reflexión? La impotencia, la frustración, la indignación.

Mi hija ha practicado el arte de la danza desde los tres años. Le apasiona tanto que cuando surgió la oportunidad de entrar a una escuela especializada en bellas artes, la tomamos, a pesar de ser una institución de educación pública. ¿Y cuál es el problema? La corrupción gubernamental, la burocracia, la pésima planificación, la falta de estrategias, la ausencia de compromiso, de materiales e incumplimiento de los estándares y expectativas de las materias, entre otros.

Aun así, ella ha querido permanecer en esa escuela porque la instrucción en danza es excelente y parece satisfacerla. Para mí, como académica, ha sido un reto y muchas veces he tragado hondo ante la falta de eficacia en la parte académica y la mala planificación del Departamento de Educación.

Hoy los padres y madres estábamos citados a la asamblea de inicio de año escolar (2024-2025) en las escuelas públicas de este país. No obstante, desde anoche comenzaron los comentarios en el chat de los padres alertándonos sobre un cambio de último momento (las clases se supone que empezaran mañana) que indicaba que nuestros hijos tendrían que asistir a la modalidad “interlocking” en otro plantel, en horario de 12:30 a 5:30 de la tarde, porque aún no han terminado con los trabajos de construcción en su escuela.

Cabe mencionar que las labores del proyecto de reducción de vulnerabilidad sísmica comenzaron en el pasado mes de marzo. Estos trabajos conllevaron a que nuestros hijos asistieran a la escuela de lunes a jueves en horario reducido de 7:30 a 11:30 de la mañana, con supuestas actividades asincrónicas los viernes. Los estudiantes tomaban 10 clases en 4 horas. ¡Magia!

Ante la imposibilidad de recibirnos en la escuela Pablo Casals fuimos citados a la Iglesia Tabernáculo Asambleas de Dios, para celebrar la reunión escolar. Estando allí, como audiencia cautiva, fuimos expuestos a una reflexión-sermón evangélico por parte del pastor de la iglesia en una clara falta constitucional que indica completa separación entre Iglesia y Estado.

Lo que pasó después me llevó a pensar que allí sí hubo un plan estratégico: coartar la libertad de expresión de los padres y madres, que estábamos prestos y en legítimo derecho de protestar ante un cambio de último momento que deconstruye toda la planificación familiar. La mayoría de los encargados de los estudiantes que asisten a esta escuela pertenecemos a la clase trabajadora con un horario que cumplir y ya habíamos hecho los arreglos para la transportación, las actividades extracurriculares, las citas médicas, las terapias y todos los asuntos que vienen al caso y que están programados para el horario de la tarde.

Los administradores intentaban aplacar los ánimos insistiendo en que la postergación del inicio de clases del martes, 13 de agosto al lunes, 19 de agosto brindaba la oportunidad de habilitar la escuela (aunque los trabajos continúen) para recibir a los estudiantes y no tener que acudir a la modalidad “interlocking” con otro plantel. Como si fueran a trabajar bajo la tormenta tropical que nos acecha. Sí… claro.

Tienen dos contratistas trabajando en las mejoras, según dijeron hoy; sin embargo, han demostrado ser ineficientes alargando el tiempo de labores y cobrando mucho dinero, pero no nos sorprendamos porque en este país se sangra. No será una noticia cuando se devele el esquema de corrupción que debe haber en este proyecto. Los líderes de la asamblea se la jugaron… y les salió el tiro por la culata.

Era de esperarse que la reunión se saliera un poco de control porque nos sentimos manipulados. Aunque la directora de la escuela insistía en que recordáramos el lugar en el que estábamos le arrebataron de las manos el micrófono al pastor y hubo voces subidas de tono. Así que la estrategia de llevarnos a una iglesia, tratar de adoctrinarnos y limitar los comentarios fue fallida. La gente tenía cosas que decir, sugerencias que dar y ese era nuestro momento. Lamentablemente fue un circo.

Hubo padres que llevaron buenas sugerencias, pero la administración no fue a escuchar, fue a informar. La única propuesta (no necesariamente la mejor) a la que le prestaron oído fue a la de optar por clases virtuales, consideración que llevarán ante la superintendencia.

¿Entienden ahora mi impotencia, frustración e indignación? En conclusión, a días de empezar las clases todo es incertidumbre. No sabemos si nuestros hijos asistirán a la escuela Pablo Casals, si se irán en “interlocking” a un plantel que no tiene salones habilitados para las clases de especialidad de danza, teatro, música y artes visuales, si tomarán clases virtuales o qué.

Para mí, no todo fin justifica los medios. El Departamento de Educación de Puerto Rico sacó F en planificación y estrategia porque lo que está pasando se veía venir. ¡Muchas escuelas no están listas para recibir al estudiantado! ¡Que falta de respeto! ¡Que vergüenza!

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