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CRISIS EDUCATIVA ANTE LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

Como madre de una niña que está en quinto grado y como profesora universitaria, tengo serias preocupaciones en el ámbito educativo. No solo nos enfrentamos a la crisis sanitaria como consecuencia de la pandemia del coronavirus, sino también a la académica. Ciertamente los padres y los docentes enfrentamos un reto imprevisto, pero el estudiantado es el que sufre las verdaderas carencias ante la improvisación del modelo educativo a distancia.

Existen varios escenarios. Por ejemplo: hay estudiantes que están atosigados de tareas, pero no reciben clases virtuales y deben fungir como autodidactas. Hay otros a los que se les exige un mínimo esfuerzo y tampoco reciben formación en línea. Y están los alumnos que sufren de desigualdad social porque no cuentan con los recursos de internet ni con aparatos electrónicos. Estos y otros escenarios posibles levantan una bandera de alarma.

La pandemia que ha provocado el cierre de las escuelas y universidades y nos ha llevado a trasladar el salón de clases a un ordenador, tiene serias consecuencias. Una de ellas es que la educación a distancia es incapaz de atender y orientar de manera individualizada las necesidades y potenciar las capacidades de cada estudiante. Por otro lado, debemos cuestionarnos si se está gestionando de manera adecuada la docencia virtual. ¿Se están ofreciendo las clases por videoconferencias? ¿Todos los centros educativos cuentan con las plataformas adecuadas para la educación a distancia? Me parece que la respuesta a ambas preguntas es ‘No’. Lo que nos conduce, entre otras cosas, a un caos en la educación a causa de cargas académicas excesivas o mínimas, pérdida de la calidad académica, aumento del estrés y la ansiedad e incertidumbre.

Veamos. Hay estudiantes que están sufriendo excesivas cargas académicas que no pueden manejar solos y que probablemente no cuentan con padres o tutores que puedan asistirlos eficientemente en el proceso. Hay otros (como mi hija) que solo reciben por WhatsApp tareas mínimas para realizar en casa y no tienen ningún contacto con sus docentes. Ambos escenarios son críticos, el primero porque sobrecarga al alumno que se ve obligado a cumplir unas tareas excesivas que no garantizan el aprendizaje, sino que conducen a la frustración. El segundo porque no reta al estudiante, lo mantiene en una zona confortante y propicia serios rezagos académicos.

Ante estos escenarios se pierde la calidad didáctica. Si el docente no conoce las herramientas, ni las estrategias, si no tiene o no domina los recursos tecnológicos; se convierte en una figura ausente incapaz de mantener contacto con sus alumnos. Lo que provoca que recaiga sobre el estudiante el peso de la capacidad de autoaprendizaje, y no todos están listos para esto. Lo que nos lleva entonces a el aumento del estrés y la ansiedad académica sumada a la ya existente a causa del confinamiento en el que estamos.

Muchos estudiantes sufren de una gran incertidumbre porque no reciben información clara sobre su proceso educativo, sus evaluaciones y mucho menos, el cumplimiento del contenido propio del grado en el que están o de las materias que cursan. Esto pone en evidencia la clara necesidad de un intercambio directo y real de las instituciones educativas con los estudiantes y con los padres y tutores, cuando se trata de educación primaria y secundaria.

Como madre de una niña en escuela primaria y como profesora universitaria estoy igualmente preocupada. Mi hija no me deja ayudarla para compensar que no recibe clases virtuales, solo mínimas tareas por WhatsApp. No lo permite porque me ve como su Mamá y se resiste a verme como docente. Lo que redundará en serias deficiencias académicas para ella y una gran frustración para mí. Como profesora universitaria sufro la pérdida de algunos alumnos que no tienen los recursos para conectarse a los cursos en línea, así también la falta de contacto directo con ellos ya que la fórmula de docencia virtual no asegura el grado de calidad de la enseñanza presencial.

En fin, estamos ante una verdadera alarma formativa. Muchas administraciones pedagógicas están eludiendo su responsabilidad de brindar instrucciones precisas y facilitar la coordinación entre el estudiantado y los docentes. Como consecuencia, sufriremos de inminentes rezagos académicos, desigualdades socioeconómicas, deserción, desempleo, sueldos bajos, etc. Alarmante, ¿no? Pues como decimos en Puerto Rico: “cada cual que se ponga pa’ su número”. Es decir, hagámosle frente a esta crisis educativa, ahora.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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DANZA EDUCATIVA: EXPRESIÓN, ENTRETENIMIENTO Y SALUD

La danza es tan antigua como el origen de la humanidad. Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresan sentimientos y estados de ánimo. No obstante, además de ser un vehículo de expresión y entretenimiento, brinda muchísimos beneficios para la salud.  

Cuando los niños practican la danza aprenden disciplina desde temprana edad, se benefician de un mejor desarrollo de la coordinación de los movimientos, pueden corregir los problemas del pie plano, desarrollan la memoria, la expresión corporal y el equilibrio físico y mental. La práctica de la danza puede evitar la obesidad y el estrés, a la vez que ddesarrolla la sensibilidad, fomenta la socialización, y mejora la confianza de los niños en sí mismos. 

Con tantos beneficios es más que una opción viable para el entretenimiento extracurricular de nuestros hijos. Es una elección, acertada, para mantenerlos saludables. Ahora bien, necesitan maestros preparados y aptos para la enseñanza de esta materia. Mayra Collazo Ortiz, directora ejecutiva de la Asociación de profesionales de danza en Puerto Rico (Aprodanza), dice al respecto: efectivamente, los años que llevo investigando sobre el tema de la materia de la enseñanza de la danza académica (mejor conocida como ballet clásico) y la metodología que tiene, y a través de los años de prácticas como especialista, me doy cuenta de que es la única materia que activa las inteligencias múltiples. Son 8 inteligencias múltiples con temas que sehablan y se practican constantemente en clase. 

  1. visual/ espacial (geometría) 
  2. naturalista (la naturaleza del cuerpo humano y su alrededor)  
  3. lógico/matemática (uso de razonamiento) 
  4. lingüística (análisis de razonamiento, ampliar la expresión de fluidez logística) 
  5. musical (ritmo y coordinación del tiempo) 
  6. cinético-corporal (motora) 
  7. interpersonal (sensibilidad)
  8. interpersonal (relaciones humanas)  
Trayectoria de Sofía Valentina

La bailarina profesional afirma que está convencida de que la danza académica es el mejor instrumento para crear cambios sociales.  Y cita a Isadora Duncan cuando expresó: “el mundo se va a tardar mucho en comprender los beneficios que otorga los estudios de la danza a la niñez”. 

Según la maestra Mayra, (como le dicen sus alumnos) el secreto está en la preparación académica del maestro, necesitan la metodología de una estructura ordenada y cantabile, que proviene de varios factores como la música a la hora de presentar los movimientos adecuados, analizando la matemática del ritmo. Deben saber examinar las formas geométricas que diseña el cuerpo en el espacio, además de las contrafuerzas, la fluidez y la sensibilidad humanística. Pero lo más difícil de este arte es la disciplina, afirma. 

Las personas que han practicado la danza desde la niñez suelen tener un mejor ritmo cardíaco y una mejor capacidad pulmonar, que los que nunca han bailado en su vida. Además, gozan de una buena memoria, ya que la danza es un ejercicio excelente para el cerebro y para evitar enfermedades como el Alzheimer. Como si fuera poco y a raíz de que la danza es un estupendo ejercicio, disfrutan de un peso saludable y de bajos niveles de colesterol LDL (malo). Los adultos que han danzado durante toda su vida tienen más probabilidad de prevenir la pérdida de la masa ósea y de disfrutar de más flexibilidad, fuerza y resistencia, que los que no han practicado la danza. Como valor añadido, sufren de menos estrés y muestran altos niveles de energía.  

La precursora en la investigación de la danza (maestra Mayra) es un buen ejemplo, se ve genial y tiene 60 años. No obstante, ella asegura que un adulto también puede conocer la magia que otorga el baile. Aunque culturalmente en Puerto Rico se decía que el baile es un pasatiempo y no una profesión, hoy día, Aprodanza ha inculcado en la isla que el baile es salud y que puede practicarse a cualquier edad.  

Que no nos quepa duda de que la danza es expresión, entretenimiento, pero más importante aún, es salud. Puedo dar testimonio de esto, ya que mi hija practica la danza desde pequeña. A pesar de que ha habido intervalos en los que no ha bailado, cada vez que regresa se siente renovada. Entre las cosas que más disfruta de la danza, menciona a su maestra Mayra con quien inició a edad prescolar y a la que no ha querido cambiar por ninguna otra. Además, se siente más relajada y feliz. Cuando baila se preocupa por alimentarse mejor y su cuerpo goza de más flexibilidad y resistencia. En esos momentos gloriosos dice que quiere ser bailarina toda su vida y verse como su maestra Mayra, cuando sea adulta.  

De acuerdo a su profesora, Sofía Valentina, aunque ha tenido periodos sin practicar la danza, en su subconsciente y en su memoria muscular tiene bien marcadas bellas experiencias. Y ahora a los 10 años muestra la madurez de trabajar y la disciplina que antes le era difícil seguir consistentemente.    

Maestra Mayra recuerda que cuando mi hija llegó a la sala de estudios a la edad de los 3.5 tuvo la fortuna de participar de un mini taller con Isadora Duncan por Lori Belilove de NYC. “En el taller Sofía se manifestó felizmente con movimientos innatos al ritmo de la fluidez de dos pañuelos que tuvo en sus manos. Ella sola tenía esos pañuelos. Y se movía en el espacio con mucha gracia, ella observaba como se agitaban los pañuelos y yo la observaba desde lejos mientras manifestaba su alegría descubriendo movimientos fluidos. Desde ese momento comenzó a enfocarse mejor ante el espejo, a observarse y a concentrarse más. Han sido 6 años que la danza académica, flamenco y ballet clásico, han marcado su desarrollo humanístico”, relató su maestra. 

Sofía Valentina también tuvo la experiencia de participar en un taller de Danza es Poesía en el que interactuó con otras áreas de las artes, las visuales y las literarias. Sin duda, maestra Mayra le ha brindado mucha seguridad con el método que usa ofreciendo información clara y precisa.  

Aprodanza es la única asociación sin fines de lucro que tiene como misión apoyar e impulsar el desarrollo profesional de la danza a través de la educación pedagógica y escénica con el fin de fomentar y promover la capacidad que tiene la danza y de crear cambios sociales en el país.  

Entre los programas más prominentes está el viaje de educación cultural por Europa. Durante 4 años consecutivos Aprodanza ha llevado alrededor de 40 personas, entre jóvenes y adultos, a estudiar mientras viajan por Europa con la propuesta “Investigación del desarrollo del vocabulario de la danza académica desde la era Renacentista a la Contemporánea” con sede en Mef Cagli, región la Marche.  

El 29 de abril Aprodanza celebrará su evento magno anual, oficialmente reconocido por el Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO como el Día Internacional de la Danza establecido en París. En esta ocasión el tema será Arte y cultura sustentable.  Para más información sobre el evento y el programa de Aprodanza, comuníquese al (787) 552-7622 /640-7187, visite la página https://aprodanza.org/ o acceda a través de las redes sociales. 

La danza educativa es expresión, entretenimiento, pero también es salud. ¡Apóyala!

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POPULARIDAD VS AUTORIDAD: ¿QUIÉNES SON LOS “INFLUENCERS”?

¿Te ha pasado que tu hijo o hija preadolescente de pronto comienza a hablar y a vestirse diferente? ¿Te ha pedido que lo lleves a comprar una camiseta, una gorra o un libro de su yutúber favorito? ¿Sabes a qué edad nuestros hijos son vulnerables a los “influencers”?

Según Elena Bragado, directora general de la Fundación Alia2, que promueve la educación en Internet y las redes sociales desde etapas tempranas, los niños a partir de los 10 años se vuelven sensibles al fenómeno de los distintos “influencers” que conocen a través de plataformas como Youtube e Instagram, entre otras.

Es importante que sepamos que durante la preadolescencia Mami o Papi comenzamos a dejar de ser la autoridad y la figura a seguir. Somos suplantados por los “influencers” que nuestros hijos siguen o imitan, aun sin reconocerlo. ¿Por qué? Porque apelan a sus intereses, les hablan de tú a tú, enriquecen sus contenidos con imágenes y videos y existen “influencers” de todo lo que a nuestros hijos les puede interesar.

¿Es esto negativo? No necesariamente, pero tenemos que estar alertas porque como bien afirma el profesor José Luis Orihuela, de la Universidad de Navarra y especialista en la comunicación digital, uno de los aspectos más destacados y preocupantes es que la capacidad de influir ha dejado de estar sustentada por el conocimiento experto de una autoridad y se funda en la popularidad que las redes otorgan a personas engrandecidas por sus propias comunidades de seguidores.

¿Qué podemos hacer como padres responsables? Estar pendientes y conocer a quiénes siguen nuestros hijos y cuál es el contenido que publican estos “influencers”. Explicarles la diferencia entre alguien que se expresa sobre un tema porque es popular y alguien que habla de un asunto porque es un experto en la materia. Bragado recomienda, además, que conversemos con los chicos sobre la diferencia entre lo que se proyecta y lo que realmente es la persona detrás de su cámara.

Esta responsabilidad recae sobre nosotros como padres, ya que en la escuela no existe una educación formal sobre redes sociales y, sin embargo, la generación actual pasa muchas horas conectado a Internet. Por otro lado, lo que no conocen de primera mano lo saben a través de sus pares y luego van y lo investigan por su cuenta. De modo que no podemos quedarnos rezagados. Tenemos que estar más al día que ellos y dejarles saber que por el hecho de que puedan pasar mucho tiempo en la red, no significa (ni remotamente) que saben más que nosotros.

Cada vez que nuestro preadolescente nos mencione un “influencers” nuevo, tenemos que apresurarnos a investigar quién es y conocer de primera mano el contenido que comparten. Así podremos saber si esa influencia es buena para ellos o si debemos redirigirla.  El universo de Internet es infinito. Hay cosas buenas para nosotros y también para nuestros retoños. Y por supuesto, recordemos que, aunque tal vez hoy menos que ayer, nos siguen observando… Y a lo largo de sus vidas somos sus verdaderos “influencers” porque quizá no tengamos mucha popularidad, pero sí autoridad.

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SÍNDROME DE LOS HIJOS HIPERREGALADOS

Síndrome de los hijos hiperregalados… ¡Qué feo suena!, ¿no? Nuestros hijos podrían padecer de este síndrome si son colmados de regalos. Aunque para la mayoría de nosotros es tradición regalarles en Navidad, para su cumpleaños y en otras ocasiones especiales, debemos tener mucho cuidado para no excedernos en obsequios y convertirnos en los responsables de tener un hijo con el síndrome del hiperregalado.

A veces los padres nos sentimos culpables de no pasar el tiempo suficiente con nuestros hijos y buscamos llenar ese vacío con regalos. Sin embargo, los sicólogos infantiles afirman que esto es un error y que jamás podremos compensar la falta de tiempo compartido con cosas materiales. La felicidad que puede producir un presente es momentánea, mientras que el tiempo de calidad que pasemos con ellos, es duradero.

Por otro lado, si somos padres que queremos complacer a nuestros hijos con el más mínimo capricho, por evitar las perretas o creer que con esto seremos más apreciados, igual nos equivocamos. Más tarde o más temprano, los chicos dejarán de apreciar los obsequios porque tienen más de los que necesitan. Además, comenzarán a hacer desaires cada vez que reciban alguno que no les guste.

Un niño hiperrregalado puede presentar los siguientes síntomas:

  • Falta de concentración: es asediado con tantas cosas que no puede concentrarse ni disfrutar ninguna.
  • Falta de imaginación: tienen tantos juguetes que no pueden idearse creativamente la manera de cómo usarlos.
  • No valoran lo que tienen: se fijan en el valor monetario y no en la intención ni el afecto de aquella persona que les regala.
  • Nunca se sienten satisfechos: solo desean más y más, lo que les causa un vacío emocional difícil de llenar.
  • Poca tolerancia a la frustración: si siempre reciben todo lo que quieren sin ningún esfuerzo y mucho menos sin habérselo ganado, serán incapaces de sobrellevar futuras frustraciones.
  • Pueden convertirse en adultos materialistas: sufren las consecuencias del consumismo de la sociedad y repiten la conducta cuando son padres.

¿Hay forma de combatir el síndrome del niño hiperregalado? Sí, por fortuna la hay. No olvidemos que somos los adultos los mayores responsables de contribuir a esto. Francesc Núnez Mosteo, un sociólogo y profesor de la Universidad de Catalunya, recomienda emplear la regla que él llama los cuatro regalos. Estos son: un libro para leer, ropa y /o zapatos, algo que necesiten para el regreso a clases y un juguete. Su sugerencia obedece a la idea de ser sensatos y de establecer límites.

Como madre de una niña sé que si lo que esperan son juguetes, es difícil que acepten otras cosas. No obstante, es cuestión de evaluar la etapa en la que están, ir acostumbrándolos a que no todos los regalos son juguetes y enseñarles a valorar cualquier cosa que reciban para que no se conviertan en muchachos mal agradecidos. No conforme con esto, debemos modelar prudencia a la hora de consumir para no enviar mensajes contradictorios.

Esta Navidad y de aquí en adelante aprendamos a consumir con moderación y a regalar con mesura. Rescatemos el valor de la gratitud y ofrezcamos tiempo, conversación, buenos ratos, juegos, sonrisas y amor. Como estos no hay regalos más valiosos.

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DE VUELTA A LA RUTINA ESCOLAR

El regreso a clases ya es oficial y nos toca volver a la rutina. Sí, el corre y corre mañanero los inevitables tapones, las diligencias de último minuto… ¿Les resulta familiar? Hablemos de cómo podemos ayudar a los chicos para que tengan un año académico grandioso.

  • Asegurémonos de que tengan todo lo necesario

Libros, libretas, materiales escolares, uniformes, zapatos… Son tantas cosas que algo se nos puede olvidar. Es importante que unos días antes repasemos y nos cercioremos de que nuestros hijos tienen todo lo que necesitan para el regreso a clases. De este modo no nos tomará por sorpresa un pedido de último minuto.

  • Velemos sus horas de sueño

En el verano, nuestros hijos cambian su horario: juegan más y duermen menos. No obstante, en el proceso de volver a la rutina, debemos restablecer las horas de descanso, de modo que este sea suficiente y no se levanten con sueño o malhumorados. De lo contrario, no estarán lo suficientemente alertas y dispuestos a aprender.

  • Vigilemos que tengan buena alimentación

Todos sabemos que tomar el desayuno es esencial. Sin embargo, a veces se nos hace tarde o los chicos no quieren comer en la casa. En ese caso, debemos prepararle una lonchera con alimentos nutritivos para que coman antes de entrar a clases. También podemos motivarlos para que vayan al comedor escolar, si se ofrece ese servicio. Por otro lado, si se les da dinero para que compren en la cafetería, debemos percatarnos de los artículos que venden y enseñarles a nuestros hijos a administrar bien el dinero.

  • Estemos pendientes de las tareas

En la edad primaria los niños necesitan mucha supervisión y apoyo. Por eso es necesario revisar las libretas, diariamente, para darle seguimiento a las tareas que puedan tener. No debemos cometer el error de simplemente preguntar a nuestros hijos y confiar en lo que dicen, ya que a veces se distraen y olvidan algunas asignaciones o pendientes.

  • Enseñémosles a ser organizados

La organización es un aspecto muy importante para el éxito escolar, laboral y personal. Lo primero es educar con el ejemplo y lo segundo, ayudarlos y enseñarles cómo se hace. La organización incluye desde tener sus libretas, libros y artículos escolares en el lugar correspondiente, hasta establecer un horario diario que incluya: descanso, tareas y estudio, recreación, etc.

  • Instemos a nuestros hijos a estudiar

Estudiar puede ser un arte placentero como una obligación antipática. Nos corresponde a los padres, apoyar la labor de los maestros e instar y ayudar a nuestros hijos a estudiar. Es importante que demostremos entusiasmo y mostremos cuáles son los beneficios de aprender. Cada vez que se anuncie un examen, convenimos estar alertas y apoyarlos. Tanto en la preparación de un buen repaso como ocuparnos, personalmente, o a través de algún tutor, de que el material sea aprendido efectivamente.

  • Llevémoslos a tiempo  

Del mismo modo que no nos ausentamos del trabajo, sin razón justificada, los chicos no deben faltar a la escuela sin una causa válida. En caso de enfermedad, definitivamente, no debemos enviarlos a la escuela, sino cuidarlos en la casa o llevarlos al médico. Cuando esto ocurre, corresponde indagar con algún compañero o con los maestros, sobre el material dado en clase para que no se atrasen y se pongan al día a la brevedad posible. La comunicación con los pares y los maestros es transcendental para este y otros aspectos.

  • Apoyemos las actividades extracurriculares

La vida estudiantil no solo son tareas y exámenes. Existen actividades extracurriculares igualmente imprescindibles para el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos. Hemos no solo alentarlos a que participen de las mismas, sino también involucrarnos como padres, participar y ayudar a la comunidad escolar en las actividades que celebren.

  • Hablemos de la escuela

Nuestros hijos pasan de 6 a 8 horas en la escuela. Periodo en que nosotros trabajamos y estamos alejados de ellos. Hablar sobre el día a día es una conversación que no debe faltar. Busquemos la manera de hacerla casualmente y de forma entretenida, para que no sientan que los estamos investigando. No obstante, saber cómo pasaron el día es significativo, porque mantiene la comunicación entre padres e hijos y nos implica en su vida estudiantil y personal.

El regreso a la rutina no tiene que ser una pesadilla. Vamos a organizarnos y a ocuparnos de lo que nos toca. ¡Apoyemos a nuestros hijos para que tengan un feliz y exitoso año académico!

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EL AUTÉNTICO LEGADO

A July

Si te preguntan qué legado quieres dejar a tus hijos, ¿qué responderías? Quizás pienses en dinero, bienes, educación, memorias… El verdadero legado empieza en vida. Solo cuando perdemos a nuestros padres reconocemos y valoramos su herencia. En mi caso, la dote que más valoro no tiene que ver con lo material, que deprecia y desaparece. El tesoro de mis padres cobra más valor cada día porque en lugar de esfumarse, brota y se multiplica. Lo que lo vuelve una riqueza invaluable que espero dejar a mi hija.

En mi opinión, empieza con el ejemplo, porque los consejos que no se viven se pierden en el vacío. Mi padre, para mí, fue modelo de credibilidad, verticalidad, lealtad, confianza y respeto. Mi madre, de humildad, honestidad, amor, discreción y entrega. De mi padre aprendí el amor por la lectura, la atención hacia el discurso, las ansias de aprender y la pasión por las letras. De mi madre, el amor incondicional, la elegancia de la sencillez, el poder de las palabras y el compromiso ineludible.

De sus cosas materiales guardo pequeños detalles que conservan su esencia. Una corbata y un pañuelo con la inicial de mi Papá, algunas fotos y trazos de su puño y letra. De mi Mamá conservó unos lentes, un anillo, un prendedor y su perfume plasmado en las páginas de su libro sagrado. De mi padre atesoro recuerdos de mi niñez cuando jugaba conmigo los mismos juegos que hoy practico con mi hija. A las cosquillas, el pellizquito en la nalga y algunas canciones que tarareaba que yo era la nena de papi. De mi madre recuerdo su complicidad, su costumbre de siempre comprarme alguna bobería si salía sin mí y su alcahuetería al prepararme un menú distinto cuando lo que cocinaba para la familia a mí no me gustaba.

Como ellos eran tan distintos el uno de la otra, aprendí distintas formas de ver la vida y de afrontar las dificultades, pero siempre a salir airosa. Me enseñaron a respetar a los mayores y a valorar su sabiduría. Me ejemplificaron qué es tener responsabilidad y cumplir con mis deberes y obligaciones. Me regalaron el principio de la libertad como el ente que le permite al ser humano tomar sus decisiones y a actuar según su intuición, inteligencia y voluntad. Sé que a veces no estuvieron de acuerdo con mis elecciones, pero siempre las respetaron para que aprendiera a madurar con cada una de mis equivocaciones.

En mi crianza hubo una que otra nalgada, algunos gritos, pocos castigos y mucho ejemplo de entereza y humildad. Todo fue merecido, aunque quizá en su momento no fue bien recibido. No obstante, mis padres, con paciencia y amor, rompieron y formaron mi vasija las veces que fue necesario e hicieron de mí la persona que soy.

El auténtico legado empieza en vida. Si logro dejarle a mi hija solo una parte de lo que mis padres me heredaron a mí, me sentiré feliz. Quiero que tenga muchas fotos y videos de los momentos que vivimos juntas para que las imágenes acompañen su memoria (ahora sé el tesoro que es eso). Aspiro dejarle las letras. Desde que soy madre me he dedicado a escribir mucho para que ella aprenda que las palabras son poderosas y transformadoras, y para contarle nuestras anécdotas. Deseo que cuando yo no esté me sienta y me recuerde cada día de la forma en que yo lo hago con mis padres. Porque cuando el cuerpo se marchita y el aliento se va, queda la esencia espiritual perennemente y si esta es loable, somos bienaventurados.

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¿DISCIPLINAMOS O CASTIGAMOS?

Contrario a lo que muchos piensan, disciplina y castigo no son sinónimos, sino antónimos. Disciplinar es enseñar y castigar es sancionar. En los momentos en que perdemos la paciencia podemos pasar de la disciplina al castigo casi sin darnos cuenta. A veces creemos que hemos agotado todas las herramientas para disciplinar y que solo el castigo puede remediar la situación, pero nos equivocamos. En momentos así me he sentido fracasada como madre, no obstante, tirar la toalla no ha sido nunca una opción. He tenido que entender que la disciplina toma tiempo y aunque es agotadora, debo ejercerla todos los días.

La terapista Denhi Chaney afirma que la disciplina es más difícil, pero forma a una persona moral, mientras que el castigo es una ruta fácil que en la mayoría de los casos no funciona. El castigo es negativo porque no corrige ni ensaña lo que es el comportamiento adecuado, ya que se trata de una acción momentánea que no acarrea explicaciones de las consecuencias del mal comportamiento. Por ejemplo, la represión y / o desaprobación verbal. Estas acciones son castigos que restringen que el niño hable y manifieste sus opiniones o los ridiculiza cuando usamos palabras crueles y negativas. Estos castigos llegan a tener consecuencias negativas en la vida de los niños. Ocasionan baja autoestima, inseguridad, ira, etc.

Denhi recomienda que enviemos a nuestros hijos mensajes positivos y formativos al momento de disciplinar. Por ejemplo, decirles que los amamos, aunque desobedezcan, que sus opiniones son válidas, aunque no estemos de acuerdo con ellas, y que los queremos lo suficiente para guiarlos y enseñarlos.

La terapista y otros expertos ofrecen, además, las siguientes recomendaciones:

  • que procuremos entender lo que causó el mal comportamiento
  • que la corrección esté relacionada con lo que el niño hizo mal
  • que les digamos cuál será la medida a tomar antes de que desobedezcan
  • que compartamos con el niño la responsabilidad de encontrar soluciones
  • que siempre mostremos amor cuando hayan sido disciplinados
  • que conversemos sobre lo que aprendieron

Criar es una tarea difícil y estresante, pero no debemos perder el control y acudir a los gritos o los golpes. Debemos recordar lo que aclara Roldán, pedagoga terapéutica: el castigo es un acto punitivo que hace que el niño sufra por haber roto las reglas mientras que la disciplina trata de enseñar cómo tomar una buena elección la próxima vez para que el niño sienta control ante sus propias decisiones.

Por último, recordemos que el castigo es reactivo, mientras la disciplina es proactiva, fomenta el buen comportamiento y relaciones positivas entre padres e hijos.

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PROTEJAMOS A NUESTROS NIÑOS DE LOS PELIGROS DE INTERNET

En la época en que estamos viviendo, a temprana edad, nuestros hijos tienen acceso a una tableta, un teléfono inteligente o un ordenador con acceso a Internet. Sabemos que la red es una fuente inagotable de información y entretenimiento, así que en lugar de prohibirles que la utilicen, debemos supervisar el acceso al contenido que ven. Su seguridad es nuestra responsabilidad.

La tableta o el móvil no puede hacer la función de niñera ni sustituye que juguemos con ellos. No obstante, hay muchas aplicaciones educativas y de entrenamiento que pueden usar a través de ellos. Lo importante es que su uso sea supervisado y moderado por un adulto responsable.

Los padres tenemos que conocer las aplicaciones que nuestros hijos instalan y supervisar este proceso. Es importante conocer sus funciones y el uso que les pueden dar. Existen herramientas que podemos utilizar para autorizar o desautorizar la descarga de las aplicaciones. Para más seguridad es recomendable que intervengamos en ese proceso en todo momento.

Si comprobamos la fiabilidad de las aplicaciones podemos tener más control y evitar que la descarga de algún juego bajado desde Internet, pueda ser la puerta de entrada de  ciberdelincuentes. Es nuestra responsabilidad controlar la información personal que se requiera que nuestros hijos puedan compartir.

En la medida que van creciendo y accediendo a aplicaciones que pueden usar para comunicarse con otros, es imprescindible hacerles ver los riesgos que conlleva facilitar información o contactar con extraños. Nuestros hijos deben entender que de la misma forma que desconfían de extraños en escenarios reales de persona a persona, deben hacerlo a través de Internet.

Los adultos somos quienes autorizamos que nuestros hijos interactúen en redes sociales. No hay una edad establecida para conceder este permiso, no obstante, los expertos recomiendan que menores de 16 años no tengan perfiles en redes sociales. En el momento que nuestros hijos tengan algún perfil social debemos estar pendiente de cómo se desenvuelven en las mismas, ya que muchas de sus acciones pueden acarrear consecuencias. 

Lo recomendable es que exista confianza entre padres e hijos y que no haya secretos, pero si esto falla, por su seguridad, tenemos que estar alertas, administrar y responsabilizarnos de la configuración y los controles de privacidad que tenga la cuenta de nuestro hijo. Es mejor un hijo enojado que uno expuesto a los peligros de Internet. Protegerlos es nuestra misión.

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CÓMO PODEMOS APOYAR EL SANO DESARROLLO DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO

Para fomentar que nuestros hijos tengan un desarrollo de género saludable, es importante que sepamos qué es la identidad de género y cómo se forma.  La doctora Asia Eaton, sicóloga social, explica que el sexo es el género asignado de acuerdo a las características físicas con las que nacemos. Mientras que la identidad de género es el sentimiento que tenemos sobre quiénes somos, la interacción de los rasgos biológicos, las influencias del desarrollo, las condiciones del entorno y del contexto sociocultural.  Es decir, la orientación sexual generalmente se refiere hacia quién nos sentimos atraídos sentimental o sexualmente. No obstante, la identidad sexual se trata de cómo pensamos acerca de nosotros mismos como seres sexuales.

Según especialistas de estudio de género y sicología infantil, la identidad de género se desarrolla poco a poco. El doctor Jason Rafferty, pediatra y sicólogo, explica que a los dos años los infantes toman conciencia de las diferencias físicas entre niños y niñas. Alrededor de los tres, pueden identificarse como varones o hembras. Y a los cuatro, la mayoría tienen un sentido estable de su identidad de género. Los expertos afirman, que la primera experiencia de atracción sexual puede ocurrir desde los 6 hasta los 16 años. Sin embrago, aunque en estas edades pueden experimentar atracción sexual, es poco probable que tengan la capacidad cognitiva y emocional para comprender completamente lo que significa la orientación sexual.

¿Cómo podemos los padres apoyar el sano desarrollo de la identidad de nuestros hijos? Los peritos del tema nos recomiendan que les demos la ocasión de explorar distintos roles de género y distintos estilos de juego. Podemos cerciorarnos de que el entorno de nuestros hijos refleje diversidad en los roles de género y fomente oportunidades para todos.

El doctor Rafferty ofrece varias recomendaciones. Por ejemplo:  mostrarles libros infantiles querevelen a hombres y mujeres en roles de género no estereotipados y diversos como enfermeros, secretarios, constructoras, empresarias, o padres que se quedan en casa mientras las madres salen a trabajar.  Otra cosa que podemos hacer es ofrecerles variedad de juguetes entre los cuales elegir, que incluyan muñecas, carritos, figurillas de acción, bloques de construcción, cocinitas, disfraces, entre otros. También es importante permitir que nuestros hijos elijan a sus amigos y las actividades en las que desean participar.

De acuerdo a Rafferty, además de los juguetes, juegos y actividades que eligen, los niños suelen expresar su identidad de género a través de la ropa y los peinados que le gustan, la conducta social que refleje grados variados de dominio o delicadeza, el género de sus amigos y de las personas a las que deciden seguir o imitar, los modales, los gestos físicos y otras acciones no verbales identificadas como masculinas o femeninas.

El sicólogo, Clinton W. Anderson, por otra parte, explica que, aunque el género y la sexualidad están sujetos a cambios socioculturales y (supuestamente) somos una sociedad que acepta la diversidad, cuando los intereses de nuestros hijos son disímiles de los que la colectividad espera, pueden sufrir exclusión y acoso. En este caso, recomienda que, en vez de obligar a nuestros hijos a ceder ante estas presiones, luchemos por obtener espacios seguros donde se sientan cómodos y a gusto con quienes son.

No queremos más historias como la Jamel Myles, el niño de 9 años que se suicidó en el 2018 en Estados Unidos, luego de sufrir persecución por ser “homosexual” en una escuela de Denver, Colorado, donde estudiaba. Anderson añade, además, que la aceptación de nosotros, los padres, puede proporcionar cierta protección, pero que instituciones como las escuelas, tienen que comprometerse y garantizar entornos seguros y propicios para todos los niños. Es responsabilidad de todos, con el fin de promover la evolución y la garantía de que todos los niños se conviertan en adultos felices.

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CÓMO EVITAR UNA EDUCACIÓN SEXISTA

La educación sexista es más común de lo que pensamos. Empieza con simples detalles como asignar sexo a los colores y regalar juguetes diferentes a los niños y a las niñas. Aunque muchos puedan pensar que esto es algo natural e inofensivo, no lo es. Si queremos evitar actitudes discriminatorias y violencia de género, debemos educar para la igualdad. Podemos comenzar en casa.

Cosas rutinarias, como las tareas del hogar, deben ser distribuidas entre ambos sexos. Los varones pueden hacer labores como fregar y barrer y las hembras, a su vez, lavar el carro, cambiar una bombilla, por ejemplo. Si se trata de una familia monoparental, como la mía, en la que las dos somos féminas, también podemos educar con una base en la igualdad de género. Cuando no hay presencia del sexo opuesto, podemos hablar al respecto e instruir a través de libros, películas, etc.

La expresión de los sentimientos debe percibirse como lo que es, algo natural e individual que nada tiene que ver con el sexo. En el siglo XXI aún hay padres y madres que critican a sus hijos si lloran en público, pero no a sus hijas. Llorar y reír es lo mismo porque son emociones. De modo que esa actitud castrante de que los nenes no deben llorar en público, debe erradicarse totalmente. Nosotros debemos expresar nuestros sentimientos libremente y fomentar que nuestros hijos así lo hagan.

Otro punto importante que debemos tener presente es el lenguaje sexista. Muchas veces se pueden hacer comentarios de este tipo o usar palabras despectivas sobre el otro sexo, sin tener plena conciencia de ello. Por eso debemos ser muy cuidadosos con lo que expresamos. Comentarios como: “no aceptaron a la nena en el equipo de futbol porque es muy débil…” o “ese es el único nene en la clase de danza…” Mensajes como estos están cargados de estereotipos y prejuicios que nuestros hijos pueden terminar imitando.

Las actividades extracurriculares que elijamos para ellos, deben ser las que más les apasionen. Recordemos que el niño y la niña son igualmente capaces de desempeñarse en diversas acciones. Una niña puede realizar actividades físicas como un varón y un niño puede realizar actividades pasivas como una niña. La única diferencia entre una cosa u otra, es el impulso del corazón. Y ese ímpetu es asexual.

Al momento de jugar debemos promover que todos puedan usar libremente los juguetes y no separárselos como si tuvieran que cumplir con unos roles de acuerdo al sexo. El juego es un espacio de creatividad y de aprendizaje.

Si no queremos que nuestros hijos formen parte de las estadísticas de individuos que presentan actitudes sexistas, eduquemos para la igualdad. El sexismo es real y conduce a la violencia. No queremos ser padres de víctimas ni de victimarios. Pensemos antes de hablar. Eduquemos con el ejemplo.