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EDUCACIÓN A DISTANCIA: EL NUEVO RETO DE LAS FAMILIAS MONOPARENTALES

Si para una familia monoparental ya era un reto lidiar con la educación de los hijos, ahora que es a distancia, constituye un desafío más apremiante. ¿Por qué? Porque es papá, mamá o tutor/a quien está a cargo. Este o esta debe trabajar para sustentar el hogar a la vez que tiene que supervisar y apoyar a los hijos estudiando en casa. Por lo tanto, es momento de que los empleadores sean empáticos y provean un horario flexible que permita que el jefe de hogar pueda cumplir con su trabajo a la vez que esté disponible para asistir e involucrarse en la educación en línea de sus hijos.

Estamos ante nuevas circunstancias porque la pandemia (COVID-19) nos ha tocado a todos. Apoyarnos debe ser el nuevo compromiso social y universal. En mi caso, estoy trabajando desde la casa así que no tengo la preocupación de quién estará a cargo de mi hija. Solo tengo que organizarme bien para cumplir con mi trabajo (que también es educativo) y apoyar a mi hija. No obstante, esta no es la realidad de todas las familias monoparentales. Sin embargo, espero que cuenten con otras personas que les apoyen en esta tremenda encomienda.

Ya para esta fecha tengo la habitación de estudios prácticamente lista. Lograr un espacio adecuado es importantísimo y acarrea unos gastos adicionales a los ya impuestos ante el regreso a clases. No solo necesitan los libros y materiales mandatorios, a eso se suma una computadora con acceso a Internet, más gastos de luz y agua, todas las comidas en casa y, además, seguir pagando la escuela normalmente (si su educación es privada). ¡Ufff! Solo enumerarlo me causa estrés, pero es el nuevo reto de las familias monoparentales.

Como parte de la organización, lo primero que nos corresponde hacer es establecer o seguir el horario de estudios recomendado por la escuela. Diligenciar que nuestros hijos puedan conectarse exitosamente a su plataforma de estudios y cumplir con lo que requiera cada maestro para cada clase. Así que recordemos que las horas de descanso previo (sueño) deben ser las adecuadas, como también la ingesta de un buen desayuno y cumplir con el aseo personal adecuado para presentarse a clases.

Es importante que entre clase y clase el niño o la niña se levante para que se estire, de modo que no vaya a sufrir dolores musculares por pasar mucho tiempo sentado frente a una computadora. Recordemos que debe merendar y consumir un buen almuerzo. Lo recomendable una vez termine sus clases es que descanse y realice alguna actividad que le guste, si es posible, física. Luego debemos instarlos a que repasen o realicen sus tareas, según sea el caso. Como padres nos toca supervisarlos y asistirlos en lo que haga falta, pero nunca debemos realizar los trabajos por ellos.

Cada familia es diferente por muchas razones, por ejemplo: unas tienen más recursos que otras, unas tienen más destrezas tecnológicas que otras y así sucesivamente. De la misma forma cada niño es distinto, como muestra: unos son más independientes que otros, unos están más comprometidos con su educación que otros, etc. Por lo tanto, debemos atemperarnos a la realidad que nos toque sin perder de perspectiva nuestra meta. ¿Y cuál es esta? La salud, la seguridad, la educación y el bienestar general de los nuestros.

Dicho esto, el día no debe terminar sin que haya un diálogo con nuestros hijos sobre cómo les fue, cómo más podemos ayudarlos y cómo se sienten física y emocionalmente. Estamos viviendo una época retante y muy difícil, la mayor parte del tiempo estamos solos y distantes de los demás. Para los niños, adolescentes y jóvenes la interacción con sus pares es esencial, por lo que, ante esta realidad del distanciamiento social, debemos buscar la forma de que no sientan solos y de que puedan interactuar con otros así sea por mensajes de textos, llamadas telefónicas, redes sociales, etc.

Día largo, ¿no? Me parece que sí y no ha empezado. Si bien es cierto que la educación a distancia constituye un nuevo reto para las familias monoparentales, también es innegable que es un desafío que venceremos. La “nueva realidad” es la de todos. ¡Adelante!

P. D. Segunda imagen cortesía de Pixabay

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¿SENTIMIENTOS REALES O CHANTAJE EMOCIONAL?

En algún momento te has preguntado si tus hijos te están manipulando… Esos sentimientos, lagrimitas o perretas, ¿son reales? ¿O se trata de un chantaje emocional? Según los expertos en el tema, la manipulación pone en marcha una conducta para inducir al otro a que piense, sienta o actúe sin darse cuenta, de la forma en que el manipulador quiere que lo haga. Parece cosa de adultos, pero es una conducta que hasta un niño puede cursar.

Si nuestros hijos comienzan a manipularnos es porque lo han aprendido probablemente de nosotros mismos o de alguien cercano. En cuyo caso, la recomendación de los estudiosos es prestarle más atención, con el fin de identificar patrones recurrentes y situaciones desencadenantes de la manipulación. Debemos contestarnos preguntas como: ¿Cuándo ocurre?, ¿dónde sucede?, ¿con quién?, ¿qué ocurre?, etc.

La sicóloga Eugenia Ocampo, explica que todo puede comenzar cuando, por ejemplo, el niño hace una perreta pidiendo alguna cosa, y nosotros al no saber sobrellevar la vergüenza del espectáculo, preferimos ceder ante las exigencias de nuestros hijos. A todos nos ha pasado. El berrinche es una técnica infantil que puede ir cambiando según van creciendo. A lo mejor, cuando son más grandes acuden al llanto porque saben que los amamos y no los queremos ver “sufrir”. No obstante, como padres, el primer paso es identificar sus patrones de manipulación y el segundo, reafirmarnos como autoridad, ya que esta actitud lo que pretende es hacernos perder el control.

De acuerdo a la sicóloga, podemos lograr detener esta conducta haciendo ajustes a nuestros modelos de educación y fijando límites. Debemos acostumbrarlos a la palabra: no. Si no tomamos el mando y si no corregimos ese comportamiento a edad temprana, posiblemente será mucho más difícil según vayan creciendo. De modo que en el momento que nos demos cuenta de que estamos siendo manipulados, debemos enseñarles que si quieren algo deben trabajar por eso, deben ganárselo.

Por otro lado, el sicólogo Ángel Peralbo, nos ofrece los siguientes consejos:

  • Ser firmes cuando le decimos que no.
  • Enseñarlos a pedir las cosas con amor y respeto.
  • Controlar nuestras emociones, como el coraje y el estrés.
  • De no poder controlar la situación, consultar un sicólogo infantil.

¡Así que manos a la obra! No seamos manipuladores, pero tampoco manipulables.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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¿A QUÉ EDAD SE DEFINE LA SEXUALIDAD?

¿A los 9, a los 11, a los 13? La respuesta no es certera. Los sicólogos solo ofrecen estas edades como aproximaciones. Pero lo cierto es que las primeras manifestaciones de vida sexual en la infancia se producen desde bebés, eso afirman los expertos del tema. Cuando eres madre de preadolescentes que has educado sobre la sexualidad, con naturalidad, esperas ser parte de este descubrimiento. Si mantenemos una comunicación sana y saludable seguramente ellos mismos nos hablarán de sus preferencias. ¡Prepárate!

Como sabemos, la orientación sexual se refiere hacia quién se sienten atraídos sentimental o sexualmente, mientras que la identidad sexual se trata de cómo piensan acerca de ellos mismos como seres sexuales. Hoy día, desde que son pequeños, nuestros hijos conocen las diversas preferencias sexuales y las aceptan con franqueza. Asimismo, afirman su identidad sexual a temprana edad. ¿Debe esto preocuparnos? No, porque son dinámicas y pueden cambiar con el tiempo. Hay niños que pueden tener su primera experiencia de atracción sexual tan temprano como a los 6 años, tan tarde como a los 16, y otros nunca experimentarán ningún tipo de atracción sexual, según afirma Asia Eaton, doctora en Psicología Social especializada en Estudios de Género.

Por otra parte, Clinton W. Anderson, director de la Oficina de Asuntos LGBTQ de la Asociación de Psicólogos de Estados Unidos, afirma que hay individuos que pueden experimentar atracción sexual a los 9 años o antes, pero que es poco probable que a esa edad tengan la capacidad cognitiva y emocional para comprender completamente lo que significa la orientación sexual. Es por eso que los padres no debemos alarmarnos tras las primeras declaraciones sobre la orientación sexual que nuestros hijos manifiesten. No perdamos de perspectiva que durante la adolescencia y la pubertad es normal que nuestros hijos tengan dudas sobre su propia sexualidad y que esas vacilaciones pueden surgir en distintas etapas de la vida.

Los niños de la Generación Z (la primera del siglo XXI) nacieron en pleno auge de las redes sociales, no conciben un mundo sin Wi-Fi o sin YouTube y manifiestan una sexualidad más abierta y fluida, que se aleja de los viejos tabúes. De modo que si tu hijo pertenece a esta generación no te sorprendas cuando te hable de bisexualidad, asexualidad, pansexualidad, etc. Conocen esta terminología mejor que nosotros porque comienzan a identificarse con unas y otras y cuando tienen dudas, le preguntan a Google y luego nos cuentan (me ha pasado).

No nos alarmemos ante las primeras exposiciones de sus preferencias sexuales, ni los critiquemos ni los juzguemos. Nuestro papel más importante en esta etapa es proporcionarles protección y asegurarles un entorno seguro y propicio para que continúen desarrollándose saludablemente.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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AYER BESOS Y ABRAZOS…

Ayer mi hija me llenaba de besos y abrazos y hoy casi no quiere que la toque. Así de drástica es la preadolescencia. Ocurre cuando menos te lo esperas y no a una edad predeterminada. De acuerdo con la psicóloga infantil Sara Tarrés, nuestro hijo será un preadolescente cuando en la construcción de su yo intervengan cambios corporales, conductuales y emocionales. De modo que, oficialmente soy madre de una preadolescente. Y busco desesperadamente cómo lidiar con ello.

Resulta que según los expertos nuestra mejor arma será la paciencia. (Lo que significa que tengo que alargar mi mecha…) Por fortuna es una etapa que pasa. Hay esperanza. Y como sé que no soy la única que está pasando por esto, compartiré con ustedes algunas recomendaciones que nos dan los expertos para amansar a nuestras pequeñas fieras.

  • Hay que destacar sus cualidades y cambiar el punto de vista

Es difícil hacerlo cuando nos asomamos al cuarto y vemos todo regado o cuando notamos que han olvidado realizar sus tareas cotidianas. No obstante, debemos luchar con ese impulso que nos mueve a reprocharles lo que han hecho y a destacar sus buenas cualidades. En mi caso creo que funcionaría así: En lugar de decirle “que reguero tienes en tu cuarto” podría optar por decir algo así como “tan bonito que te queda el cuarto cuando lo recoges…” Tengo que practicar.

  • Siempre hablar bien de ellos

Ese error lo cometemos mucho. Tenemos una charla con la abuela o con otro familiar y allí van nuestras quejas. “Es que esta nena se cree…” y por ahí seguimos. Los sicólogos recomiendan que no nos quejemos de ellos frente a otros. Por el contrario, debemos destacar lo bueno que hacen y hablar bien de nuestros preadolescentes, aunque estemos molestos o frustrados, como muchas veces pasa.

  • Recordar nuestra adolescencia

¡Que horror! ¡Que vergüenza! Seguro que a ustedes como a mí nos da pena recordar esa etapa. Las ridiculeces que hicimos y las groserías que manifestamos frente a nuestros papás. Si cuando fuimos preadolescentes pensábamos que nuestros padres eran anticuados y que no sabían fluir, lo mismo pensarán nuestros hijos de nosotros. Seguramente yo miré a mi madre de la misma manera que me mira mi hija cuando dice una palabra de una jerga desconocida para mí.  

  • Pensar en lo que realmente es importante

Si estudia escuchando música, pero saca buenas notas, ¿por qué prohibirle que oiga música? No debemos ser demasiado prohibitivos porque si a todo le decimos que no, será más difícil que nos obedezcan en las cosas realmente importantes. De vez en cuando hay que ser sus cómplices como cuando mi hija me pidió hacerse un “piercing” en la parte de arriba de la oreja y yo no solo la llevé a que se la hicieran, sino que también me hice el mismo “piercing”. He recibido críticas por eso, pero es un ejemplo de la complicidad que hubiera querido que mis padres tuvieran conmigo cuando pasé esa etapa.

  • Recordemos que aún nos aman

Ah, a veces lloramos en silencio porque ya reclaman su espacio y no nos andan besando y abrazando. Me pasa mucho. Hasta he pensado que la estoy perdiendo. Pero luego, inesperadamente, llega ese momento en que te buscan, te cuentan algo íntimo y una siente que el alma regresa al cuerpo y que aún hay amor. Y en efecto lo hay y lo habrá siempre.

No podemos seguir lamentándonos porque nuestros bebés han crecido. Yo miro las fotos con nostalgia y evoco aquellos momentos, pero debo aprender a disfrutar esta etapa tan difícil. Porque lo mejor de todo es que pasará. Así que voy a aplicarme estas recomendaciones que nos dan los expertos y que he compartido con ustedes, y seguiré instruyéndome para superar cada fase de esta dulce locura de criar sola a la ya oficialmente: preadolescente.

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TODO PASA Y TODO QUEDA, PERO LO NUESTRO ES PASAR

Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar / pasar haciendo caminos / caminos sobre la mar… Estoy usando los versos de Antonio Machado, pero no con el fin de hablar de poesía, sino del anuncio del Departamento de Educación de Puerto Rico que indica que todos los estudiantes de escuelas públicas pasarán de grado. Me parece que este anuncio está lejos de ser una buena noticia. Si tomamos el verso [pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar] de forma literal, significa que nos hundiremos. Reconozco que estoy siendo totalmente irreverente con la poética de Machado, pero fue lo primero que me vino a la mente cuando leí la noticia. Si en efecto, [se hace camino al andar] este que se está forjando es una senda que no se volverá a fijar y pone en peligro el futuro de nuestro país.

Cuando leí la noticia, lejos de alegrarme lo que sentí fue tristeza, frustración y enojo porque soy madre de una niña que está en primaria y también soy docente. Como madre, no quiero ver a mi hija pasando de grado simplemente por pasar. Como docente tampoco aprobaría a un estudiante, simplemente por pasarlo. Ambas cosas me parecen un error y hasta una falta de respeto. La educación es un compromiso que conlleva transparencia y seriedad lo que no debe perderse, aunque estemos sufriendo una pandemia.

Conversé sobre esta noticia con varios colegas con el fin de compartir con ustedes otras opiniones y análisis, además de los míos. La profesora Mayra Lugo, especialista en educación piensa que los niños deberían repetir el grado porque este es el segundo año académico perdido. Explica: “En el huracán María los niños que estaban en primero, segundo y quinto grado tuvieron un año irregular. Estos grados son de gran reto por las destrezas nuevas y el primer semestre es importante para el diagnóstico académico […] En términos generales los procesos de enseñanza y aprendizaje no se dieron de la forma adecuada. Los niños que estaban en primero cuando sufrimos el huracán ahora están en tercer grado y el que estaba en tercero, está en quinto. Significa que el año irregular vuelve a ocurrir en los grados impares que son los más retantes”. Por esto la profesora piensa que los niños deberían repetir el grado, con excepción de los que están en duodécimo ya que las notas que se cuentan para entrar a la universidad son las del primer semestre.

Seguramente la mayoría de los padres no desean que sus hijos repitan el grado y confían en que en los primeros meses del próximo año académico se reforzarán las destrezas que los niños no dominen. No obstante, la profesora Lugo piensa que eso no va a ocurrir, sino que se le dará continuidad al currículo establecido del grado. De ser así, nuestros hijos sufrirán graves rezagos que comprometerán su desarrollo educativo.

Por otro lado, la doctora Ibis Rodríguez, profesora y especialista en lengua y literatura, opina que el Departamento de Educación de Puerto Rico tomó una medida desesperada para aplacar la situación que vive el país con el gobierno. Cito: “La educación no debe ser bastión político, como tampoco lo deben ser la salud y la seguridad. Precisamente quienes estudian en escuelas públicas son los que más privaciones tienen en todos los aspectos sociales. Se educa para desarrollar las capacidades del individuo, no para domesticar y mucho menos otorgar notas y diplomas”. La doctora Rodríguez cree que nuestro sistema educativo amerita una reforma radical para que vuelva a encontrar su propósito inicial dentro del desarrollo social.

Un facilitador docente (que no será identificado) piensa que los maestros han recibido demasiada presión para cumplir con la modalidad a distancia.  Dice que cabe preguntarnos qué trascendencia ha tenido el trabajo de los maestros y de los estudiantes que sí se esforzaron por cumplir con los módulos remediales y con otras asignaciones. De la misma forma que hubo estudiantes que cumplieron responsablemente con sus tareas, otros no las realizaron, sin embargo; todos pasarán de grado. ¿No es acaso incongruente? Me pregunto yo.

Pero hablemos de recomendaciones. ¿Qué podemos hacer? Según la profesora Lugo que prepara a estudiantes universitarios que van a ser maestros, si los padres entendemos que nuestro hijo debe repetir el grado, podemos hacerlo valer y solicitarlo. Es una decisión muy difícil que pocos padres tomaríamos, ya que socialmente repetir un grado es sinónimo de fracaso y motivo de mofa. Mi hija no estudia en escuela pública, pero su realidad no es diferente. Muchas escuelas privadas están en el mismo bote.

Así que es igualmente importante para todos hacer un plan para apoyar a nuestros hijos y asegurarnos de que dominen las destrezas propias de su nivel. La profesora Lugo sugiere que pidamos consejo a un educador para preparar un plan académico alterno, atemperado al contexto de cada hogar y tomando en cuenta que la mayoría de los padres no son especialistas en pedagogía.

En conclusión, tomemos de la mano a nuestros hijos en estos momentos tan críticos y forjemos juntos un mejor camino. Enseñémosle que el éxito en la vida no se mide por pasar el grado. Que es necesario trabajar duro y ser honesto con uno mismo porque los tiempos difíciles pasan, pero nos queda aprender de ellos. “Todo pasa y todo queda…”

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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FORMEMOS PARA LA VIDA

Antes de la pandemia del coronavirus ya se hablaba de que estar en la escuela no era lo mismo que aprender. Debemos sumarle a eso que, ante la realidad de la educación a distancia, hacer las tareas en casa tampoco es lo mismo que aprender. La crisis de aprendizaje es una crisis de enseñanza. Una buena educación no solo beneficia al individuo, sino a la sociedad. Un ciudadano educado tiene buena autoestima y mejores oportunidades de empleo e ingresos, lo que redunda en sociedades que impulsan el crecimiento económico.

Según investigaciones del Banco Mundial, en el mundo entero cientos de millones de niños llegan a la adultez sin siquiera tener las habilidades más básicas, como calcular el vuelto correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de los autobuses, y mucho menos forjarse una carrera satisfactoria o educar a sus hijos. Alarmante, ¿no?

¿Qué podemos hacer entonces? Debemos tomar acción en casa y apoyar a nuestros hijos para que estén listos para la vida. Algunas áreas en las que podemos ayudar son:

  • Interpretar información
  • Formar opiniones
  • Ser creativos
  • Comunicarse bien
  • Colaborar

Leer un texto y contestar preguntas textuales del mismo, no es interpretación. Por lo tanto, debemos fomentar que tras la lectura sean capaces de sintetizar con sus propias palabras lo leído y hacerles preguntas que los lleven a la reflexión y al análisis.

Una película con una buena historia o una situación cotidiana nos puede ayudar a conducir a nuestros hijos para que formen opiniones. Conviene fomentar que piensen diferente y forjen sus propios sentires sobre diferentes panoramas, reales o ficticios.

La creatividad es otro punto importante que atender. La naturaleza infantil es muy curiosa y hay que darle rienda suelta. Por otro lado, según nuestros hijos crecen comienzan a mostrar intereses y a desplegar su creatividad. Es oportuno avalarla para que se sientan completamente libres de expresarse. Puede ser en el baile, en el canto, en el dibujo, en la creación de textos ficticios, en la construcción, en la programación, en la diagramación, entre tantas otras cosas. Lo bueno de la creatividad es que no tiene límites.

Comunicarse bien es esencial. Hay niños que llegan a jóvenes y son incapaces de formular una pregunta coherente o expresar una idea clara y concisa. Comunicarse bien es esencial para la vida. Por lo tanto, debemos propiciar un ambiente de sana convivencia y confianza para que la comunicación fluya y poder discernir cuando nuestra intervención en esa área sea necesaria.

Formemos niños capaces de colaborar efectivamente en la sociedad. Podemos comenzar asignándoles tareas en hogar. Por ejemplo: mantener su cuarto limpio y ordenado, alimentar a la mascota, botar la basura, fregar los trastes, regar las plantas, etc. Nuestro objetivo debe ser que cambien la “mala cara” a la hora de colaborar en el hogar. Sí, el día que veamos un rostro de satisfacción estaremos cerca del cometido.

Parece sencillo, pero como madre sé que es cuesta arriba. La situación actual provoca ansiedad, hastío, mal humor, frustración, entre otras cosas. Son emociones que experimentamos los adultos como también los niños. Eso hace más difícil lograr ese acercamiento familiar-formativo. Y si se trata de un hijo único (como es mi caso) creo que es peor porque el distanciamiento social puede provocar que se sientan solos. Aun así, debemos seguir intentándolo y hacer todo lo posible para formarlos no solo académicamente, sino también para la vida.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay