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EQUIVOCADO AMOR

El amor equivocado es el que a veces profesamos por nuestros hijos cuando en nombre de este, cometemos errores al criar. Debemos recordar que no podemos vivir a través de nuestros hijos. Decir que los amamos y que queremos lo mejor para ellos es una cosa, pero otra muy distinta es obligarlos a seguir nuestros sueños. Nuestros hijos tienen sus propias vidas y deben tomar sus propias decisiones.  El amor no es egoísta. Nos corresponde alentar sus sueños y apoyarlos en sus decisiones de lo que quieran ser en su vida.

Tampoco debemos olvidar lo que significa ser niños. Como padres podemos cometer el error de pretender que se comporten como adultos. Sin embargo, deben disfrutar de su infancia y, sobre todo, del juego, porque este es su principal herramienta de aprendizaje. Para los niños, jugar no es un privilegio, es un derecho. Y nuestro amor incondicional debe honrar ese derecho.

No podemos equivocarnos con las palabras y el ejemplo. No es un secreto que lo que modelemos prevalecerá. Podemos darles muchas lecciones sobre cómo vivir, pero lo que más recordarán es la forma en que lo hicimos. Nuestros actos prevalecerán. Somos sus modelos.

Ser amigo de nuestros hijos es una forma equivocada de amar. Claro que queremos ganarnos su confianza, pero no puede ser convirtiéndonos en sus amigos, porque es fundamental que los niños aprendan a respetarnos y obedecernos. Si nos ven como sus amigos, nos verán como sus iguales y eso puede conducirnos a un estilo educativo permisivo que no será beneficioso para nuestros hijos. Por supuesto que la complicidad es importante, no obstante, hay que encontrar el punto medio entre la figura de autoridad que representamos y la confianza que se necesita para crear una buena relación.

Recordemos que nuestros hijos no son perfectos porque nadie lo es. No seamos ciegos. Nuestros críos tienen defectos, cometen errores y no siempre actúan con buena intención. Aceptarlos como son es la base de su autoestima, pero esto no se traduce en dar por bueno todo lo que hacen. Consentir incondicionalmente a los niños significa no condicionar nuestro amor a sus éxitos y fracasos. Sin embargo, es esencial enseñarlos a que sigan normas y reglas que les permitan convivir en sociedad.

Un amor equivocado es capaz de matar con las palabras. Si hay algo poderoso son las palabras. Pueden salvar o pueden tronchar una vida.  Como padres responsables y amorosos debemos saber escoger las palabras que le decimos a nuestros hijos. Una broma de mal gusto o una palabra con ira podría causar una herida permanente. Cada palabra debe ser dicha con amor.

Si criamos hijos dependientes, también nos equivocamos. Nos corresponde delegar responsabilidades desde que los niños son pequeños. Su futuro exitoso depende de eso. Si le resolvemos todo en la vida, se sentirán incapaces al momento de tomar decisiones y de enfrentar los desafíos de la vida. La dependencia es un error que podemos cometer en nombre del amor. Pero tenemos que evitarlo para lograr que nuestros hijos gocen de un espíritu emprendedor y sean personas autosuficientes.

Definitivamente, criar bien a nuestros hijos es el mejor regalo que podemos darle, es la forma correcta de amarlos.  

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QUIÉN CUIDA A MAMI

Las madres podemos ser expertas en cuidar a nuestros hijos. Solemos detectar cualquier anomalía y preocupemos mucho.  Llevamos a los críos a sus citas periódicas con el pediatra, el dentista, las vacunas, etcétera. Pero cuando se trata de nosotras, ¿quién nos cuida? Buena pregunta…

Pensamos que somos infalibles y que los cuidados preventivos pueden ser una pérdida de tiempo. Si sentimos algún malestar lo resolvemos con una aspirina o algún remedio casero. Sin embargo, si Mami no cuida de ella, ¿quién lo hará?

Debemos ocuparnos de nosotras y realizar los chequeos preventivos que los médicos recomiendan porque queremos gozar de buena salud. Si como yo, quieres llegar a la vejez y tener una buena calidad de vida, tenemos que cuidarnos ahora.

Como mujeres y madres, somos responsables de seguir recomendaciones generales como: visitar al ginecólogo para los chequeos rutinarios y preventivos. Por ejemplo: el examen que diagnostica el cáncer cervicouterino, la mamografía y sonomamografía, la prueba de analítica hormonal y el estudio de densidad mineral ósea.  Es importante hacernos todos estos exámenes una vez al año.

También es necesario mantenernos activas practicando algún tipo de ejercicio, ya que el ejercicio regular es una medida preventiva eficaz para más de 25 condiciones crónicas médicas, incluidas la enfermedad cardiovascular y la mortalidad prematura. La actividad física suele ser  un antidepresivo y antiestrés por las endorfinas que libera el cerebro y que producen sensación de bienestar y alegría. El ejercicio regular puede ayudarnos a controlar el peso, fortalecer los huesos y luchar contra la osteoporosis.

Para cuidarnos a nosotras mismas debemos alimentarnos de forma saludable. Una buena nutrición significa que nuestro cuerpo obtiene todos los nutrientes, vitaminas y minerales que necesita para funcionar correctamente. Las necesidades dietéticas de nosotras son especificas debido a nuestra fisiología, y deben adaptarse a cada una de las diferentes etapas de nuestra vida. Atendamos nuestra alimentación.

Como cuidar a Mami depende de nosotras, hemos de prestar atención a la salud mental y mantener una perfecta armonía entre la mente y el cuerpo. Para contribuir a ello es significativo dormir bien, minimizar el estrés y evitar los estilos de vida que puedan dañar nuestra salud, como el abuso del alcohol y otras sustancias. También es recomendable sacar tiempo para nosotras, distraernos, mimarnos, charlar con amigos o algún especialista médico, si es necesario.

¿Quién cuida a Mami? Mami se cuida a sí misma porque quiere ver sus hijos crecer, disfrutar de la adultez y llegar a la vejez en las mejores condiciones que sea posible. Mami quiere valerse por sí misma y no tener que ser una carga para otros. Yo soy madre de una sola hija que ahora tiene 9 años y dice que me va a cuidar cuando esté vieja. Sin embargo, ni pienso ni quiero eso. Lo que deseo es que ella tenga una vida plena y poder disfrutar verla realizarle. Quiero llegar a mi vejez independiente, autosuficiente y llena de alegría. Por eso Mami debe cuidarse, hoy yo empecé. ¿Y tú?

 

 

 

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QUEDA BIEN CONTIGO

Hace poco leí unas palabras que decían: “Es necesario reivindicar los hechos de la propia vida para convertirse en uno mismo”, Anne-Wilson Schaef. He meditado en ellas en la búsqueda de nuevos proyectos de realización personal. Me parece importante hacer una introspección antes de una planificación. Muchas veces nos desenfocamos y buscamos quedar bien con los demás traicionándonos a nosotros mismos. Pues bien, hoy se trata de quedar bien contigo…

¿Quién eres? ¿Qué deseas? ¿Qué te gusta? ¿A dónde quieres llegar? Son algunas de las preguntas que debemos hacernos y respondernos honestamente, mirándonos al espejo, de tú a tú. Es cierto que vivimos en sociedad, pero también tenemos que ser conscientes del gran regalo que es nuestra vida y que es nuestra responsabilidad cada paso que damos. Antes de quedar bien con la familia, los vecinos, los amigos, el trabajo, la escuela…, queda bien contigo. Si no quedamos bien con nosotros mismos, al final, no quedamos bien con nadie. Parece fácil, pero el verdadero reto es ese.

Creo que uno de los propósitos de nuestra existencia es buscar ser mejor cada día. Porque mientras más plenos y felices seamos, más luz irradiaremos a los demás. Y, en consecuencia, mejor será nuestra convivencia y seremos un buen modelo para nuestros hijos. Mi hija, por ejemplo, es un reflejo mío, de lo bueno y de lo que tengo que mejorar (que es mucho). Es muy difícil explicar con palabras aquello que contradice mis acciones. Por lo tanto, tengo que corregirme primero y modelarle una mejor versión de mí.

¡Qué difícil! Algo desventajado cuando se trata de una familia de dos porque el círculo es muy pequeño. No obstante, con los aciertos y desaciertos he comprendido que tengo que quedar bien conmigo. Cuando me siento plena, feliz y realizada, soy mejor persona, mejor madre, mejor modelo. Cuando trato de cumplir con todas las exigencias sociales y renuncio a mi voluntad (directa o indirectamente), me vuelvo huraña, malhumorada y apática. Esas emociones son energías negativas que opacan mi luz. No debo permitirlas.

Así que este año, luego de unas vacaciones, un buen descanso y mucha reflexión, tengo el firme propósito de quedar bien conmigo. Lo que implica mucho trabajo con mi ser. Algo dificultoso. Sin embargo, estoy segura de que si empleo más tiempo en mi bienestar seré mejor persona, mejor madre, mejor modelo para mi cría.

No puedo evitar que mi hija me imite, pero sí puedo ocuparme de que lo que repita sea lo mejor. Quiero que me escuche decretar afirmaciones positivas que impliquen abundancia y la realización de proyectos que tengan impacto positivo en otros seres. Quiero que ella vea que es transcendental ocuparse de una, verse y sentirse bien, esparcir alegría, ser responsable, cumplir con una misma. De este modo y según siga madurando, comprenderá que ella es responsable de sí y que, aunque es natural preocuparse, el compromiso debe ser, ocuparse.

Hoy comienzo con algo aparentemente trivial: me vestiré y me arreglaré para mí, para sentirme bien, para quedar bien conmigo y de ahí… hacia adelante. De lo simple a lo complejo.

 

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EL MEJOR ALIMENTO PARA EL ESPÍRITU

A maestra Mayra

Según Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura y autor de Nunca me abandones, el arte es la manera de materializar todo lo que se lleva dentro, es el mejor alimento para un espíritu en construcción. Como madre, deseo que mi hija goce de una educación universal e íntegra y, para ello, las bellas artes ocupan un papel crucial.

Se ha demostrado científicamente que el estudio de las bellas artes, desde temprana edad, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy sólida en su adultez. En un artículo publicado en el periódico El Universal, se explica que el arte es una de las manifestaciones más elevadas de la actividad humana.

Por ejemplo: el dibujo y la pintura constituyen un proceso complejo en el que los niños reúnen diversos elementos de su experiencia para formar un todo con un nuevo significado. La música, les permite tener una mejor concentración.  La literatura desarrolla el pensamiento y el lenguaje. El teatro, estimula la integración en conjunto a través del juego dramático y desarrolla el vínculo y la confianza personal. La danza promueve el trabajo en equipo y la invariable toma de conciencia para la ganancia de valores como la solidaridad, el respeto por la diversidad, la tolerancia, la cooperación y la valoración de la propia identidad.

El estudio de las bellas artes logra lo siguiente:

  • Enseña a los niños a ser más condescendientes
  • Permite que se expresen en forma creativa
  • Promueve el compromiso individual y colectivo
  • Aumenta la seguridad en sí mismos
  • Mejora el aprovechamiento académico
  • Ayuda a mejorar los esquemas de memoria y las organizaciones del pensamiento
  • Contribuye a desarrollar el contenido perceptivo analítico
  • Permite divisar y dirigir el mundo desde un punto de vista ético y estético

Como vemos, son muchos los beneficios de la educación en las bellas artes. Sin embargo, a menos que no se trate de una escuela especializada, los colegios privados y las escuelas públicas, no cuentan con un currículo satisfactorio en esta área. No obstante, las bellas artes son tan significativas como las materias básicas. Así que debemos educar con el ejemplo. Si nuestros hijos ven que valoramos el arte, ellos también lo apreciarán. Además, podemos buscar alternativas extracurriculares que cumplan con tan trascendental formación.

En mi caso, mi hija, desde pequeña, ha tomado clases de ballet clásico y principios de flamenco. Pero recientemente, tuve la maravillosa oportunidad de matricularla en un taller de danza, música, dibujo y poesía. Fue una experiencia extraordinaria. Un pequeño grupo de niños junto a unos talentosos maestros, estuvieron en contacto con estas bellas artes y culminaron el taller con la creación de un libro de poesía y dibujo. Además, presentaron un espectáculo en el que demostraron su apreciación y talento artístico. Niños entre 5 y 9 años recibieron el mejor alimento para el espíritu, y lo compartieron libremente y con amor. Promovamos la educación artística y formaremos una mejor conciencia colectiva.

P. D. Felicito a maestra Mayra y a los colaboradores de Aprodanza de Puerto Rico, por exponer a los niños a tan bonita experiencia.

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EL ÚNICO EXCESO RECOMENDABLE

El único exceso recomendable es el de dar gracias. Cuando estamos agradecidos no tenemos lugar para las quejas, los lamentos, las frustraciones, mucho menos, para el rencor y la tristeza. Esta importante lección de vida no se aprende de un día para otro. A unos nos toma más tiempo que a otros. A mí, por ejemplo, me ha tomado años y aún trabajo en eso cuando lo olvido.

Lo cierto es que mientras más agradecidos somos más energías positivas atraemos a nuestra vida. Interesantemente, está comprobado que las personas gratificadas viven más y son más felices porque este sentimiento abre la puerta a la prosperidad y a la abundancia. Además, según estudios publicados por universidades y medios noticiosos, las personas agradecidas duermen mejor y se sienten bien al despertar, tienen más fortaleza mental, una mejor salud cardíaca y hasta una reducción en la ingesta de grasa.

Dar gracias no es labor de un solo día, es el secreto del bienestar de nuestras vidas. Si damos gratitudes constantemente tendremos amenos resultados porque el Universo sabrá que estamos listos para salir de donde estamos y llegar a un lugar mejor.

Hace poco comprendí que en lugar de lamentarme porque mis padres murieron debo agradecer cuánto me amaron y las herramientas que me dieron para salir adelante. Desde que hice este cambio de “canal mental”, cuando los recuerdo, (que es diariamente), siento menos coraje y más paz. Me ha tomado nueve años lidiar con esta perdida, los reproches y la culpa, pero durante estos tiempos he aprendido a caminar como si hubiera vuelto a nacer: paso a paso.

Agradezco al Universo la influencia positiva que han logrado en mí las personas que me han guiado este sendero de descubrimiento. Hoy estoy mejor que hace unos años y dentro de varios años más, estaré en un peldaño más alto. “Se hace camino al andar…”, como escribió el poeta Antonio Machado.

Con la clara convicción de agradecer lo que por gracia he recibido, invité a mi hija a que hiciera una lista de 10 cosas que gratificaba y también hice lo propio e intercambiamos listas. Concurrimos en que agradecemos al Universo por nuestras vidas, la salud, nuestros padres, tener una mascota, un techo, comida en nuestra mesa, disfrutar del amor, los amigos y la familia. Yo, por mi parte, igualmente reconozco tener un trabajo que disfruto y me permite sustentar un hogar. Asimismo, compenso al Universo por el regalo y el reto que significa para mí ser madre de Sofía Valentina. Y, por supuesto, gratifico las experiencias vividas…

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CONFLICTOS INFANTILES: “NO ME DES QUEJAS”

¿Cuántas veces al ir a recoger a tus hijos a la escuela los has encontrado enojados o tristes? Seguramente varias. De la misma forma que los adultos, los niños experimentan situaciones de enfado y conflicto con sus pares.

De acuerdo a expertos de la sicología infantil, la mayoría de las veces lo que nuestros hijos más necesitan cuando vienen explicando un problema o quejándose de alguna riña que tuvieron en la escuela, es que los escuchemos atentamente. Generalmente, con solo prestar atención a lo que dicen y respaldar sus sentimientos, liberan su carga emocional o encuentran la solución al inconveniente.

En el entorno escolar, no todos los niños se llevan bien entre ellos. Situaciones de burla o disgusto, por ejemplo, provocan que se sientan mal o se metan en problemas con sus compañeros. Ante esta situación, nos toca modelarles y enseñarles a oficiar su coraje y a evitar complicaciones.

Los niños pueden enfadarse cuando sienten que alguien ha herido sus sentimientos o no pueden llevar a cabo lo que realmente quieren hacer. También cuando creen que los demás no les entienden o sienten que les han mentido o traicionado. Y cuando se sienten solos o sus pares no actúan de la manera que ellos quisieran.

Según la sicóloga infantil, María Luisa Ferrerós, ante estas situaciones comunes, recomienda evitar la sobreprotección y guiar a nuestros hijos para que busquen estrategias que les ayuden a tolerar sus frustraciones y afrontar sus conflictos de forma eficaz. Por ejemplo, debemos hacerles entender que deben expresar sus sentimientos con palabras, y explicarles que no es correcto golpear a otros ni romper objetos o decir cosas que pueden herir a los demás.

Socorro Morales, otra especialista de la conducta infantil, afirma que los padres debemos enseñarles a nuestros hijos a tolerar la frustración y a mantener autocontrol. Así también, la autodisciplina, la responsabilidad y la salud emocional. De esta forma crearemos una familia afectuosa y capaz de compartir y resolver problemas. Si aumentamos su capacidad de adaptación ante situaciones perturbadoras, también les estaremos dando las claves para desafiar las calamidades de la vida.

De modo que, cuando volvamos a recoger a nuestros hijos y empiecen a darnos quejas de otros niños, hemos de escucharlos en vez de invalidarnos con frases como; “no me des quejas”, “resuélvete solo”, “eso no es nada”, “díselo a tus maestros”, etc. Sus sentimientos son significativos por más triviales que nos parezcan.

Ya me he equivocado en eso y estoy enmendando mi falta. Si mi hija está contenta es importante y si está triste trascendental. Debo alejar la atención de mis quehaceres, escucharla y centrarme en sus emociones. Evitemos el clásico y nefasto: “No me des quejas” y seamos solidarios.

 

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DECIR “TE AMO” NO SIEMPRE ES AMOR

Decir “te amo” no siempre es amor. El cuento de que los padres aman a sus hijos de manera incondicional no es cierto.  Hay padres que no saben amar, no se aman a sí mismos, por lo que no pueden brindar un lazo vigoroso a sus hijos. Los especialistas en conducta, afirman que el síndrome de padres manipuladores carga un alto costo psicológico al bienestar de sus hijos, quienes son victimizados. Lamentablemente este abuso ocurre más de lo que podemos llegar a imaginar y se conoce como “síndrome de alienación parental”.

Los padres manipuladores tienden a cosificar a sus hijos, dejan de considerarlos como personas y empiezan a pensar que son cosas u objetos. Son muy hábiles en ocultar sus auténticas intenciones, por lo que los hijos pueden vivir en una constante confusión. A veces utilizan a sus propios hijos, unos en contra de otros o en contra de sus madres.

En muchas ocasiones los padres que se han divorciado o separado de las madres de sus hijos, suelen manipularlos para evitar cumplir con sus obligaciones financieras y manejar, nocivamente, las relaciones paternas filiales. Un día les dicen a sus hijos que los aman con todo el corazón y al otro día dejan de buscarlos. Un día les hablan con tono afable y cariñoso y al siguiente, les gritan y los insultan. Un día los reconocen y el próximo día los relegan.

Cuando eres jefa de hogar y adviertes que el padre de tus hijos está manipulándolos, debes atender la situación, prontamente, porque el bienestar del menor es lo primero y nuestra obligación es protegerlos. Los padres manipuladores son dañinos para el infante y también para el futuro adulto, ya que este puede crecer con emociones confusas, entre amor y odio, incomprensión e impotencia, y, muchas veces, pueden llegar a necesitar terapia a consecuencia de trastornos emocionales, depresión o baja autoestima. En el peor de los casos, podrían terminar involucrados en relaciones abusivas o de dependencia emocional.

Así que madres, atentas. Si tu hijo empieza a llorar después de hablar por teléfono con su papá, algo está mal. Si tu hijo llega triste y distante después de haber pasado tiempo con su papá, algo está mal. Si tu hijo se muestra muy reservado de un día para otro, hay que indagar.

Decir “te amo” no siempre es amor. El amor de un buen padre es desinteresado, responsable, protector y consolador. Un padre manipulador dice “te amo” con artimaña, y eso está muy lejos del verdadero amor.

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REORGANIZANDO LA AGENDA

Se acabó lo que quedaba… El regreso a clases ya es oficial y nos toca reorganizar la agenda. Ante esta realidad, quiero compartir con ustedes algunos consejos (que he seguido) y que nos permitirán ayudar a nuestros hijos para que tengan un nuevo año académico lleno de éxito. Veamos:

  • Asistir a la reunión de padres que se celebra antes de empezar el curso

En esta tertulia, los directivos y los maestros comparten con nosotros información general muy importante; desde el aspecto administrativo hasta el académico. Así también, asistir el primer día de clases en apoyo a nuestros críos. Sobre todo, si están en edad prescolar y elemental y si son nuevos en la escuela (como es nuestro caso).

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  • Visitar la escuela y su hogar cibernético

Siempre resulta provechoso conocer las instalaciones de la escuela para identificar lugares importantes como: las oficinas administrativas, el salón hogar, el comedor y / o cafetería, los baños, la biblioteca, etc. En esta época, la mayor parte de los colegios cuentan con una página electrónica en la que ofrecen información de último momento, como también, general. Es muy útil visitar este sitio, frecuentemente, para estar al día de lo que está sucediendo o por ocurrir. La tecnología puede ser nuestra aliada, debemos aprovecharla al máximo.

  • Vigilar que tengan buena alimentación

Todos sabemos que tomar el desayuno es esencial. Sin embargo, a veces se nos hace tarde o los chicos no quieren comer en la casa. En ese caso, debemos prepararle una lonchera con alimentos nutritivos para que coman antes de entrar a clases. También podemos motivarlos para que vayan al comedor escolar, si se ofrece ese servicio. Por otro lado, si se les da dinero para que compren en la cafetería, debemos percatarnos de los artículos que venden y enseñarles a nuestros hijos a administrar bien el dinero.

  • Velar el sueño

En el verano, nuestros hijos cambian su horario: juegan más y duermen menos. No obstante, en el proceso de reorganizar la agenda, debemos restablecer las horas de descanso, de modo que este sea suficiente y no se levanten con sueño y malhumorados. De lo contrario, no estarán lo suficientemente alertas y dispuestos a aprender.

  • Estar pendientes de las tareas

En la edad primaria los niños necesitan mucha supervisión y apoyo. Por eso es necesario revisar las libretas, diariamente, para darle seguimiento a las tareas que puedan tener. No debemos cometer el error de simplemente preguntar a nuestros hijos y confiar en lo que dicen, ya que a veces se distraen y olvidan algunas asignaciones o pendientes.

  • Enseñémosles a ser organizados

La organización es un aspecto muy importante para el éxito escolar, laboral y personal. Lo primero es educar con el ejemplo y lo segundo, ayudarlos y enseñarles cómo se hace. La organización incluye desde tener sus libretas, libros y artículos escolares en el lugar correspondiente, hasta establecer un horario diario que incluya: descanso, tareas y estudio, recreación, etc. Además, debemos proporcionarles un lugar adecuado, donde se sienten a hacer sus tareas, que sea cómodo y libre de distracciones.

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  • Instruir a nuestros hijos a estudiar

Estudiar puede ser un arte placentero como una obligación antipática. Nos corresponde a los padres, apoyar la labor de los maestros e instruir y ayudar a nuestros hijos a estudiar. Es importante que demostremos entusiasmo y mostremos cuáles son los beneficios de aprender. Cada vez que se anuncie un examen, convenimos estar alertas y apoyarlos. Tanto en la preparación de un buen repaso como ocuparnos, personalmente, o a través de algún tutor, de que el material sea aprendido efectivamente.

  • Asistir puntualmente

Del mismo modo que no nos ausentamos del trabajo, sin razón justificada, los chicos no deben faltar a la escuela sin una causa válida. En caso de enfermedad, definitivamente, no debemos enviarlos a la escuela, sino cuidarlos en la casa o llevarlos al médico. Cuando esto ocurre, corresponde indagar con algún compañero o con los maestros, sobre el material dado en clase para que no se atrasen y se pongan al día a la brevedad posible. La comunicación con los pares y los maestros es transcendental para este y otros aspectos.

  • Ayudar a la comunidad escolar

La vida estudiantil no solo son tareas y exámenes. Existen actividades extracurriculares igualmente imprescindibles para el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos. Hemos no solo alentarlos a que participen de las mismas, sino también involucrarnos como padres, participar y ayudar a la comunidad escolar en las actividades que celebren.

  • Hay que hablar de la escuela

Nuestros hijos pasan de 6 a 8 horas en la escuela. Periodo en que nosotros trabajamos y estamos alejados de ellos. Hablar sobre el día a día es una conversación que no debe faltar. Busquemos la manera de hacerla casualmente y de forma entretenida, para que no sientan que los estamos investigando. No obstante, saber cómo pasaron el día es significativo, porque mantiene la comunicación entre padres e hijos y nos implica en su vida estudiantil y personal.

Así que amigos lectores, el regreso a clases ya es oficial. Vamos todos a reorganizar la agenda, ocupémonos de lo que nos toca, que este nuevo año académico será genial.

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TENGO A JULIO EN EL BOLSILLO

A Ramonita y J&J

El mes de julio no es solo sol, playa y recreación. También es la temporada de prepararse para el regreso a clases. Para una soltera con compromiso suele ser bastante estresante sumar, restar, multiplicar, dividir y ver los números en negativo. Sí, causa ansiedad, mal humor y coraje. Máxime si es una sola quien cubre los gastos.

Sucede que muchas madres solteras no recibimos la ayuda monetaria que los padres tienen que proveerles a sus hijos. Las causas varían. Algunos se cantan pela’os, otros han tenido la mala suerte de “quedarse” sin trabajo, y los demás no pierden el sueño por estos “pequeños” detalles. Como consecuencia, aquí estamos nosotras arreando con todo, porque cualquier cosa es posible, menos que a nuestros hijos les falte algo. Así que en julio… tomamos menos sol, vamos menos a la playa y nos quedamos más en casa; con el propósito de economizar algunos dólares que luego utilizaremos para consumo escolar.

En mi caso, trabajo todo el verano y aun así los números son negativos. Y cuando reclamo para mi hija lo que le corresponde, me contestan que cambie mi estilo de vida. Así mismo, como si me quedara en casa sin trabajar esperando la pensión para hacerme el pelo y las uñas. Soy una soltera con compromiso, profesional y trabajadora. Mi estilo de vida lo mantengo yo y, por supuesto, el de mi hija. Porque cuando no recibe lo que le toca, ahí estoy yo, supliendo todas sus necesidades y complaciendo algunos caprichos.

Si me preguntan cómo lo hago, tengo dos respuestas. La primera es que agradezco al universo sus bondades y como consecuencia recibo lo que me corresponde por derecho divino. La segunda es que tengo amigos inigualables que velan tanto por mí como por mi hija. Cuando damos gracias recibimos, y no hay esfuerzo vano. Que no debería ser así, estoy de acuerdo y tengo mis luchas al respecto.

Sin embargo, al final lo que importa es que mi hija reciba lo que necesita, por la vía que el universo conspire. Doy gracias por lo que tengo y pido abundancia para los pela’os, empleo para los desempleados y conciencia para los que “duermen” bien. Todo está en perfecto orden. Tengo a julio en el bolsillo.

 

 

 

 

 

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MADRES TÓXICAS

A Nata y July

Los hijos son regalos hermosos que la vida nos da. Sin embargo, son prestados. Nos toca alimentarlos, cuidarlos y educarlos hasta el día que pueden hacerlo solos. Ciertamente queremos lo mejor para ellos y bajo esa premisa, regañamos y castigamos. Sin embargo, ese obsequio es para nuestro crecimiento personal. No hay un amor más grande que el de padres e hijos, ni sufrimiento mayor.

En el proceso de criarlos trasmitimos valores y también estereotipos. Acertamos y erramos. Con el paso de los años, esas pequeñas criaturas van desarrollando su propia personalidad, van definiéndose como personas. Nos corresponde que nuestra relación con ellos inspire confianza para conocerlos mejor, para que no haga falta que nos guarden secretos. Los hijos merecen respeto y muchas veces transgredimos ese precepto.  Con el paso de los años tomarán decisiones que no nos gustarán y desarrollarán gustos que no nos agradarán. No obstante, debemos apoyarlos, sean cuales sean.

Cuando era muy joven me sentía asfixiada ante tanta protección que mi padre me brindaba. Era excesiva. No me sentía cómoda, sino cohibida e infeliz. Un día se lo dije y aunque fue duro para él, porque pensaba que lo estaba haciendo bien, decidió darme mi espacio y prometió que nunca más interferiría en la toma de mis decisiones. Luego de eso, nuestra relación fue mejor. Tomé decisiones equivocadas, pero nunca me juzgó, su apoyo fue incondicional. Estoy segura que hice cosas que le rompieron el corazón, pero jamás dejó de amarme y demostrarme que era la persona más importante en su vida.

Aunque esa fue mi experiencia, no es la de todos los hijos. Tengo amigas cuyas madres son tóxicas y pretenden administrarle la existencia y hasta los pensamientos. Olvidan que los hijos tienen su propia vida y merecen vivirla como les plazca, a pesar de que, en ocasiones, no sea de su agrado. Hay madres tan justicieras que en otra época hubieran sido un terrible verdugo. Espero no ser así, jamás.

Creo que las madres podemos ser amigas y cómplices de nuestras hijas, en lugar de forzarlas a tomar decisiones que les marcarán la vida. Que se casen si lo desean, que convivan si es lo que quieren. Las madres no deben obligar a sus hijas a un matrimonio, que para bien o para mal, será solo de ellas. Que se acuesten con hombres si es su preferencia o con mujeres, si ese es su anhelo. Importa más que las amen, no que complazcan a otros, ni que sean víctimas de prejuicios sociales. Que tengan hijos si les complace, no exijan nietos como si fuera un pedido que ordenan por internet y les llega por correo, ¡qué bastante difícil es criar! Que estudien lo que les apasione, en lugar de decirle que se van a morir de hambre si escogen equis carrera. Si algo vamos a exigirles, demandémosle que sean felices.

Un viejo sabio dijo que en la medida que juzgamos dejamos de crecer porque solo somos capaces de ver un fragmento de la historia y no sabemos lo que ocurrirá mañana. En la medida que enjuiciamos dejamos de ser uno con el todo porque nos obsesionamos con una parte de la totalidad, y ni crecemos ni dejamos crecer. Evitemos ser madres tóxicas y disfrutemos del privilegio divino de ver a nuestros hijos formarse como hombres y mujeres únicos y dichosos. Seamos parte de su felicidad, jamás de su fatalidad, porque el amor de una madre debe aspirar a la complicidad.