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CINE Y LITERATURA FAMILIAR

Si después de tantos días de encierro ya no encuentras qué más hacer para entretener a los chicos, te recomiendo algo de cine y literatura. Hay muchas películas basadas en libros. A lo mejor ya han visto muchas de ellas, pero no han leído los textos. Quizá puedan hacer un ejercicio que conlleve comparar el filme con el libro, con alguna especie de trivia o un juego similar para establecer contrastes y semejanzas entre los dos relatos: el audiovisual y el literario. El cine, también, puede estimular la lectura. Así que aquí les dejo estas cinco sugerencias.

¿Quién no ama a Mary Poppins, la niñera mágica? La historia original data de 1934 y es de la autoría de Pamela Lyndon Travers. El libro cuenta la historia de una niñera que es capaz de transformar la vida cotidiana en magia. Existen dos versiones cinematográficas: la primera es de 1964 y la más reciente, de 2018.

A los grandes y a los chicos nos gustan las travesuras y en esa categoría encontramos a Peter Rabit. La adaptación fílmica (2018) combina la animación digital con la acción real para contar la historia del travieso conejito antropomorfo que es perseguido por el señor McGregor. La cinta está basada «El cuento de Perico el conejo travieso», primero de los libros infantiles de la colección escrita e ilustrada por Beatrix Potter, y publicada en el 1902.

Si de historias reflexivas se trata, acudamos a El principito de Antonie de Saint-Exupé, un clásico para todas las edades y para todas las épocas. La historia gira en torno a un piloto que realiza un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara y allí se encuentra con un pequeño príncipe procedente de otro planeta que le enseña a descubrir y comprender el sentido de la vida. Existe una versión fílmica de 1974 y la más reciente, de 2015.

La risa y la ternura se entrelazan en las hazañas de Un oso llamado Paddintong de Michael Bond. Las películas que llevan el nombre del personaje (2014 y 2017) solo abordan los orígenes de la historia de este osito, por lo que los invito, además, a descubrir la colección de libros completa en los que el personaje vive diferentes aventuras.

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas es un clásico de 1865 creado por Lewis Carroll. La historia presenta a una niña llamada Alicia y su viaje en un mundo imaginario y fantástico con animales y objetos antropomórficos. Existen varias versiones cinematográficas sobre esta ingeniosa chica. La más reciente data de 2010.

Los personajes excéntricos también son atractivos. En este rango sugiero a Charlie y la fábrica de chocolates, novela original de Roald Dahl. Aunque casi toda la obra de Dahl permite una doble exploración literaria y cinematográfica, una de las experiencias que siempre recordarán es la de crear en nuestra imaginación aquel ascensor de cristal que recorría todas las zonas de la maravillosa fábrica de chocolate.

Me parece que lo más interesante de explorar con nuestra familia, el cine y la literatura, es que nuestros hijos puedan descubrir a niños como ellos, pero que aman la lectura y se entretienen con ella. Así también, explorar propuestas que por su valor histórico, estético o narrativo constituyen una buena manera de continuar educando, disfrutando y ampliando nuestra mirada fílmica-literaria.  

La propuesta está sobre la mesa. ¡Hagamos un maratón de cine y literatura!

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay

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COSAS PARA HACER ENTRE MADRE E HIJA

A Ivonne y a Luz (cuya relación de madre e hija admiro mucho)

Cuando llega el verano tenemos más tiempo libre. Los chicos están de vacaciones y hay que buscar en qué entretenerlos. Además de los campamentos y talleres de verano, es importante que pasemos tiempo con ellos. Como no tenemos que llegar del trabajo para hacer o monitorear tareas escolares, podemos aprovechar ese tiempo para pasar tiempo de calidad con nuestros hijos. Como es mi caso, hablaré de madre a hija y algunas acciones entretenidas que podemos hacer.

El verano se presta para las actividades al aire libre. Así que, por supuesto, las playas, las piscinas y los ríos son una buena opción. Si tu hija se cree un pececito (como la mía) disfrutará nadar y entretenerse en el agua. En la playa se puede jugar a hacer figuras de arena, incluso recoger piedras y caracoles con los que luego puedes inventar alguna manualidad. La piscina es buena para retozar con juguetes de agua o simplemente refrescarnos y conversar. En el río no solo disfrutamos el agua, también podemos explorar y hacer un pícnic.

Si el día no tiene las mejores condiciones para estar al aire libre, el cine siempre es bienvenido. Máxime cuando en verano suelen exhibir muchos estrenos dirigidos a la familia. Esta actividad, en mi experiencia, es buena para sacarle más partido. Mi hija y yo solemos hablar de cuál fue nuestra parte favorita y yo aprovecho para indagar o resaltar los valores que haya presentado la historia. Y, como si fuera poco, hoy día tenemos la ventaja del “cine” en casa. No tendremos la pantalla gigante, pero sí una que cumple con la función y un “micro” para hacer las palomitas de maíz y algunas otras chucherías para comer y tomar. De modo que una película, invariablemente, es y será una buena alternativa.

Un día de embellecimiento de chicas (spa). ¡Qué rico es! Lo bueno de esto también es que, si no tenemos el dinero suficiente para pagar por estos servicios, podemos hacer en la casa cosas sencillas.  Por ejemplo: pintarnos las uñas, ponernos mascarillas, darnos masajes, maquillarnos, peinarnos. Esto a las niñas, desde pequeñas, les encanta. Creo que todas las que tenemos hijas las hemos sorprendido embarrándose con nuestros maquillajes y poniéndose nuestros zapatos. ¡Guardo hasta fotos de eso! Siempre llega el día que se antojan de maquillarnos y peinarnos y nos dejan como payasitas.

No puede faltar ir de compras. Cuando Sofía Valentina era pequeña no me gustaba llevarla a las tiendas porque se escondía o se portaba mal. Ahora que es más grande es diferente. Según fue creciendo comenzó a hacerse divertido porque empezaba a medirse cosas y a hacer monerías. Ahora que tiene nueve años es casi como ir de compras con una amiga, ya que nuestros gustos se asemejan y nos criticamos la una a la otra.

Otra actividad de madre e hija que me encanta es leer cuentos y charlar a la hora de dormir. Ese momento de comunicación íntima es bien bonito y suele ser revelador, si de conversaciones se trata. Otras veces es un rato de risas si ella me cuenta chistes, si la molesto por algo o le hago cosquillas.

En conclusión, aprovechar cada momento para compartir de madre a hija no solo es necesario, sino que redunda en experiencias únicas de desarrollo, aprendizaje y unión. ¡Hagámoslo!

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¡A CARGAR LAS PILAS!

En una sociedad cambiante y llena de retos es usual que nos sintamos agotadas. A veces nuestro cerebro nos manda un mensaje similar al que nos muestra el móvil cuando las baterías están perdiendo su carga. No debemos ignorar este recado como no ignoramos el del teléfono porque de la misma forma que el celular podría apagarse, nuestro cerebro también.

Continuar con la faena del trabajo laboral y doméstico, de la crianza y la manutención, de los compromisos familiares y sociales, requiere que nos concibamos bien, equilibradas, en armonía. Cuando somos jefas de hogar, todo cae sobre nuestros hombros y nos cansamos, no solo físicamente, sino emocionalmente. Hoy comparto algunas recomendaciones para cargar las pilas. Veamos:

  • Dormir y tomarnos el tiempo de descanso adecuado para la recuperación física y mental.

No es pecado echar una siesta o quedarnos un día del fin de semana en la casa, solo para descansar. Hazlo cuando haga falta.

  • Meditar y relajarnos.

Meditemos en silencio o con música, pero no dejemos pasar la ocasión de descansar la mente y relajarnos un poco, buscando paz interior.

  • Tener contacto con la naturaleza.

Está probado que al contemplar la naturaleza la mente descansa y el cuerpo se relaja, lo que potencia la energía.

  • Seamos agradecidas.

Contar las bendiciones y disfrutar de lo que tenemos es el mejor acto de agradecimiento. Y nos permite darnos cuenta que poseemos más de lo que necesitamos.

  • Hagamos un poco de ejercicio.

Científicamente se ha probado que hacer ejercicios genera las endorfinas que aumentan el estado de placer y circula nuestra energía. Si no te gusta el gimnasio camina un poco o practica algún deporte.

  • Cantemos o bailemos.

Cantar y / o bailar son actividades que fortalecen la energía, pero no deben ir asociadas con trasnocharnos porque al final estaremos más cansadas. Son acciones que podemos hacer mientras manejamos el auto o estamos haciendo tareas domésticas.

  • Hacer una buena lectura.

Existe un universo de palabras, un mar de historias. Leer unas cuantas páginas cada día, de los temas que nos apasionen, siempre conseguirá un estado de bienestar que, definitivamente, carga las pilas.

  • Ver una película.

Ya sea en el cine o en la casa, ver una película que nos enfoque en la armonía y el amor es un gran aliciente.

  • Hacer lo que más disfrutamos.

Ya sea que pintes, cuides y cultives el jardín, corras bicicleta o patines, toques un instrumento musical…, no importa. Lo que cuenta es que saquemos tiempo para hacer algo que disfrutemos y que incrementará nuestra energía.

Es cuestión de cargar las pilas y levantarnos cada día con una sonrisa y la mejor disposición para continuar siendo mujeres, madres, profesionales… Son muchos los sombreros que nos ponemos, por lo que no es posible dejarnos de ocupar de nosotras. Si el mensaje que te envía tu cerebro es “batería baja”, deja todo y conéctate contigo.