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¿Quiénes sufren más de baja autoestima?

¿Las niñas o los niños? Si analizamos los mensajes culturales que promueven los medios, podemos concluir que las niñas padecen de más baja autoestima que los niños. Los mensajes que reciben promueven estereotipos, por eso, hoy día, hay niñas muy inconformes con su apariencia. Según investigaciones, cada vez hay más niñas que no están felices con su peso, su estatura, fu forma corporal, su cabello y otros aspectos de su apariencia.

Esto se agrava durante la preadolescencia ya que están sufriendo cambios físicos. En unas surge el acné, otras suben o bajan de peso. El pecho, la cintura y las caderas de van transformando. Llega la menstruación y comienzan los cambios hormonales. A causa de esto sufren constantes cambios de humor: de la risa al llanto y viceversa.

Pero no solo es el aspecto físico lo que lacera la autoestima de las niñas, es también la forma en como los niños las tratan, lo que también responde a los patrones culturales. Si los niños les dicen a las niñas que no hacen nada bien, que son aburridas, tontas, miedosas y estúpidas; ellas, lamentablemente, pueden creerlo. Y lo peor del caso, es que como esto no ocurre en la intimidad del hogar, puede pasar tiempo antes de que Mamá o Papá, sepa lo que está ocurriendo.

La autoestima es tan importante como cualquier otro aspecto de la salud, por lo que hay que cuidarla para evitar trastornos graves. Una pobre autoestima en una niña la puede llevar a aislarse socialmente, deprimirse, sufrir trastornos de alimentación y hasta abusar de sustancias. Ninguna madre y ningún padre quiere eso para sus niñas.

Tenemos que estar alertas para identificar las señales que nos alertan. Cualquier cambio repentino en ellas, puede ser una bandera que se levanta. Un problema de autoestima puede ocasionar que nuestras niñas dejen de comunicarse. Cada caso puede ser distinto, por eso tenemos que observarlas y mantener buena comunicación.

Si eres padre o madre de una niña no te olvides de abrazarla y decirle cosas positivas que no se centren en su apariencia, sino en su esencia. Por ejemplo: eres inteligente, puedes lograr lo que te propongas, lo estás haciendo bien, tienes mucha creatividad, eres valiente, etc.

Tenemos que enseñarles a nuestras niñas que todos tenemos derecho a ser como queramos: que cada uno es un molde diferente y esa diversidad nos hace maravillosos. Debemos promover el respeto, la igualdad y el perdón entre niñas y niños. Que aprendan que son seres grandiosos independientemente del sexo, que ambos pueden lograr grandes cosas y se merecen el mismo trato. Promovamos la autoestima saludable y la fortaleza emocional.

P. D. Imágenes cortesía de Pixabay