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FORMAS ERRÓNEAS DE SER MADRE

Pensamos que todas las mujeres podemos ser buenas madres y que somos incapaces de equivocarnos, pero no es verdad. A veces no atendemos situaciones que nos podrían conducir a formas erróneas de ser madres.

Veamos algunos ejemplos:

  • La enojada es la que habla mal de todo el mundo ante sus hijos. “De la abundancia del corazón habla la boca”, debemos evitar el enojo y no chismear de la familia, los vecinos, los amigos, etc. No salpiquemos con nuestro enojo a los demás.
  • La negativa siempre trasmite resentimientos en lugar de dejar que los hijos hagan sus propios juicios. La palabra es poderosa y si lo que profesamos está cargado de negatividad, eso será lo que atraeremos. Hablemos de forma positiva y evitemos juzgar a otros.
  • La mártir es la que sufre sin parar y les cuenta sus pesares a sus hijos con el fin de hacerlos culpables por sus sufrimientos. Solo busca que ellos sean sumisos y obedientes en todo momento. Las amarguras personales no deben ser trasmitidas a nuestros hijos.
  • La que todo lo hace por el bien de los hijos comete el error de querer que sus críos sean como ellas desean en lugar de verlos felices. En estos casos, los hijos podrían aceptar el maltrato pensando que ellas lo hacen por su bien. No podemos olvidar que la vida de nuestros hijos le pertenece a ellos y su felicidad es lo más importante.
  • La de mensajes ambiguos es capaz de lacerar la autoestima de sus hijos y al mismo tiempo les dice que los ama. Creen que los hijos no pueden hacer nada por sí mismos, porque ellas están para resolverles la vida. Inutilizar a nuestros hijos por un lado y por el otro enaltecer nuestro amor por ellos, es un mensaje ambiguo que debemos evitar.
  • La mamá tarántula cree que los hijos son una extensión de sí misma.  Es asfixiante, quiere ser parte de todo y vivir a través de ellos. Si sus hijos están independizados llama todo el tiempo, sin justa causa. Evitemos vivir la vida de nuestros descendientes porque ya tenemos la propia y si no nos gusta, podemos cambiarla.
  • La frustrada es la que no sabe identificar las necesidades de sus hijos y los cría totalmente dependientes. Prefiere que ellos no se independicen y que aun adultos vivan con ellas. No debemos cortar sus alas, sino enseñarles a volar y dejarlos libres.
  • La eterna madre tiene miedo de quedarse sola. Esa siempre está cuidando de sus hijos y alimentándolos, aunque sean adultos y tengan pareja. Una madre así solo se vuelve molesta y hace daño a la relación de pareja que su hijo tenga.

Si queremos ser buenas madres debemos evitar cometer estos errores porque le haríamos daño a nuestros hijos. Una madre que de verdad ama, cuida, confía y otorga, a sus proles, no solo guía, sino reconocimiento y libertad. Tenemos que permitir que nuestros hijos crezcan y se desarrollen. Un día los críos habrán de marcharse y eso no significa que el vínculo se termina; jamás debemos sacrificar su felicidad. Seamos capaces de vivir nuestra vida como mujeres independientes, autosuficientes y felices.

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